Riesgos climáticos para la empresa: ¿de qué estamos hablando?

Ante los efectos ya tangibles del cambio climático, las empresas deben integrar los riesgos climáticos en el centro de su estrategia para reforzar su resiliencia y seguir siendo competitivas.

Estelle Serrero
Publication : 
17.11.2025

El cambio climático ya no es un horizonte lejano. Sus impactos son visibles desde ahora y sus consecuencias son muy reales para las empresas francesas. Tensiones en los recursos, aumento de los precios de la energía, nuevas exigencias reglamentarias... Ante esta realidad, las empresas deben integrar los riesgos climáticos en el centro de su estrategia para garantizar su viabilidad en un entorno en rápida mutación.

Comprender los riesgos climáticos significa evaluar cómo los fenómenos meteorológicos, los cambios normativos o las transformaciones del mercado pueden afectar directa o indirectamente a la actividad de una empresa.

El objetivo es doble: reforzar la resiliencia de los modelos económicos frente a los riesgos climáticos, al tiempo que se responde a las crecientes exigencias de información no financiera, impuestas por las normativas europeas (CSRD, CS3D, SFDR...).

Las dos grandes familias de riesgos climáticos para las empresas

Podemos dividir los riesgos climáticos en dos grandes categorías: los riesgos físicos y los riesgos de transición. Estas dos dimensiones reflejan realidades diferentes pero complementarias del cambio climático y de sus efectos en las empresas.

Por un lado, los riesgos físicos agrupan el conjunto de daños directamente relacionados con las alteraciones climáticas que no pueden evitarse:

  • Catástrofes naturales (inundaciones, sequías, incendios forestales, subidas del nivel del mar...);
  • Escasez de ciertos recursos (agua, materias primas...);
  • Aumento de las temperaturas y olas de calor;
  • Etc.

Sus consecuencias se traducen a menudo en una caída de la productividad (- 50 % a partir de 33 - 34°C), la interrupción de las cadenas logísticas o las dificultades de acceso a las materias primas, comprometiendo así la continuidad operativa.

Impactos del cambio climático en Francia de aquí a 2050 (Fuente: Ministerio de la Transición Ecológica)

Los riesgos de transición, por su parte, son riesgos indirectos vinculados a la transformación hacia una economía baja en carbono: 

  • Evoluciones normativas (CSRD, BEGES, decreto terciario, impuesto al carbono…);
  • Riesgos financieros vinculados a las inversiones necesarias para convertirse en una empresa más sostenible (reformas, compra de nuevos equipos, I+D…);
  • Riesgos financieros vinculados a la evolución de determinados mercados (volatilidad de los precios de la energía…);
  • Nuevas expectativas de los inversores en términos de sostenibilidad;
  • Cambios en el comportamiento de los consumidores;
  • Etc.

Para las empresas, los riesgos de transición pueden provocar una desvalorización de los activos, una obsolescencia de ciertos productos o servicios, o incluso la aparición de costes adicionales relacionados con los impuestos al carbono.

🔎 Enfoque: más allá de los riesgos físicos y de transición, las empresas están cada vez más expuestas a riesgos reputacionales. Una mala gestión de los desafíos climáticos puede perjudicar su atractivo ante inversores, talento y consumidores.

Los riesgos climáticos deben tenerse en cuenta en toda la cadena de valor

Es necesario tener presente que los efectos del cambio climático son numerosos y pueden afectar a toda su cadena de valor : desde el suministro de materias primas hasta la distribución de los productos terminados.

La siguiente tabla presenta ejemplos concretos de riesgos relacionados con el cambio climático, así como su impacto en los distintos eslabones de la cadena de valor.

Causa (riesgos físicos y de transición) Consecuencia Impacto en la empresa
Escasez de petróleo y uranio Aumento de los precios de la energía Incremento de los costes de producción
Inundaciones e incendios forestales Interrupción de la cadena de suministro de materias primas Retrasos en la producción / caída de la actividad
Escasez del recurso hídrico Centrales nucleares paradas por falta de caudal suficiente en los ríos para refrigerar los reactores Aumento de los precios de la energía e incremento de los costes de producción
Incumplimiento de un distribuidor / subcontratista con la nueva normativa medioambiental Necesidad de cambiar de distribuidor / subcontratista Caída de la productividad y posible aumento de las tarifas del nuevo proveedor
Evolución de los hábitos de los consumidores, que priorizan los productos ecodiseñados Impacto en la demanda Obsolescencia de los productos o servicios vendidos

ℹ️ 1000 millones de dólares: es el coste de las pérdidas anunciado por Toyota tras las inundaciones en Sudáfrica en abril de 2022 (destrucción de 4300 vehículos y varios meses de interrupción laboral que supusieron una pérdida de producción de 45 000 coches).

¿Cómo estimar los riesgos climáticos que pesan sobre una empresa?

La identificación de los riesgos climáticos requiere un enfoque metódico que abarque toda la cadena de valor, a saber:

  1. Mapeo ascendente y descendente : identifique a todos sus proveedores, socios, operadores de transporte, distribuidores, colaboradores… para obtener un mapa de sus cadenas de suministro y distribución. El objetivo: identificar los riesgos físicos y de transición a los que están expuestos estos actores y que pueden generar, en última instancia, un impacto en su actividad.
  2. Modelización de riesgos : utilice modelos digitales (modelos de catástrofes, valor en riesgo climático, PACTA…) para evaluar cómo las variables económicas, políticas y ambientales influyen en su exposición a los riesgos definidos en la primera etapa;
  3. Jerarquización de riesgos : clasifique los riesgos según su probabilidad e impacto para priorizar las medidas de adaptación y de descarbonización de su cadena de valor.

Una vez identificados los riesgos, resulta mucho más sencillo definir una estrategia de adaptación para mitigar estos impactos.

🔎 En detalle

Para llevar a cabo estas etapas, la herramienta estrella es el análisis de doble materialidad. Introducido por la directiva europea CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive), estudia a la vez:
  • El impacto del clima sobre la empresa (o materialidad financiera): vulnerabilidad de la estructura frente a los fenómenos climáticos, al aumento de los costes energéticos, a la evolución de la normativa…
  • Y el impacto de la empresa sobre el clima (o materialidad de impacto): emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación, explotación de recursos…

  • Al combinar estos dos enfoques, el análisis de doble materialidad ayuda a construir una visión completa de sus riesgos y responsabilidades. Suele representarse en forma de matriz, tal como se presenta en nuestro artículo dedicado: ¿Qué es un análisis de doble materialidad?

¿Qué relación tiene con la CSDDD?

La CSDDD o CS3D (Directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad) es una normativa europea que obliga a determinadas empresas a implementar un deber de diligencia ampliado a toda su cadena de valor.

Por tanto, estas empresas deberán anticipar y prevenir los riesgos en materia de medio ambiente, derechos humanos y gobernanza, en relación con sus operaciones y las de sus filiales, subcontratistas y proveedores.

Ahora bien, los riesgos climáticos forman parte integral de los riesgos medioambientales que deben evaluarse. Por consiguiente, las empresas afectadas deberán estimar con precisión estos riesgos e implementar medidas de mitigación y prevención.

⚠️Atención

En vigor desde julio de 2024, la CSDDD se encuentra hoy en cuestión debido a la directiva europea Omnibus. Actualmente en fase de examen en el Parlamento Europeo, este proyecto de ley podría modificar ciertas obligaciones, así como las fechas de aplicación de esta directiva.

¿Cómo pasar de la gestión del riesgo a una verdadera estrategia de resiliencia?

Como habrá podido comprobar, la anticipación es la condición fundamental para una buena estrategia de adaptación al cambio climático.

Las empresas deben transformar ahora su enfoque del riesgo en una estrategia global de resiliencia. En otras palabras, esto implica integrar plenamente los riesgos climáticos en su gobernanza y en la toma de decisiones diaria de la empresa.

Para lograrlo, la mejor manera de proceder es seguir el marco normativo proporcionado por la directiva CSRD, y más concretamente por la norma ESRS E1, dedicada al cambio climático. Esta última establece los conceptos fundamentales de la información sobre sostenibilidad en este ámbito. Proporciona a las empresas un marco para evaluar:

  • Los riesgos físicos y de transición relacionados con sus actividades y las de su cadena de valor;
  • Las oportunidades para ellas, asociadas a la transición hacia una economía baja en carbono (innovación, nuevos mercados, eficiencia energética);
  • Las acciones (plan de transición) que deben implementarse para mitigar estos riesgos y reducir su impacto ambiental.

Este famoso plan de transición es la herramienta central de esta metodología. Se basa en una evaluación rigurosa de los riesgos y oportunidades para su empresa. Es un instrumento dinámico que le ayuda a proyectarse en diferentes escenarios climáticos, con visibilidad sobre las consecuencias para su actividad.

Conclusión

En el futuro, las empresas que saldrán ganando serán aquellas que hayan definido una trayectoria que permita tener en cuenta los riesgos climáticos. Ellas serán las que se mantendrán competitivas frente a mercados en transición y normativas cada vez más exigentes.

Crédito de la foto: Nicolas Houdayer