Descarbonización de la cadena de valor: ¿qué metodología aplicar?

Medir el alcance 3 de la huella de carbono es una tarea compleja. Existen numerosas metodologías, cada una con sus ventajas y limitaciones. ¿Cómo recopilar los datos de carbono? ¿Cuál es su nivel de calidad? ¿Son aprovechables? Por último, el ejercicio se complica aún más cuando se trata de reducir estas emisiones.

Vincent Lorich
VP Climate
Publication : 
31.10.2023

BEGES, SBTi, CSRD… Cada vez más normativas hacen obligatoria la contabilidad del alcance 3. Este alcance, que durante mucho tiempo se dejó de lado por su gran complejidad de medición, se está convirtiendo gradualmente en un requisito indispensable para las empresas que desean seguir siendo competitivas en los próximos años.

Según el CDP, la cadena de valor equivale de media al 92% de las emisiones de una empresa. Todas las instituciones coinciden en que el alcance 3 representa tanto una palanca esencial en la lucha contra el cambio climático como un factor de competitividad para las empresas. De hecho, contabilizar el alcance 3 hoy en día significa:

  1. Prepararse para la normativa, adelantándose a las obligaciones legales y a las normas climáticas que serán cada vez más restrictivas.
  2. Completar los informes y alcanzar los objetivos de reducción, mejorando los índices de sostenibilidad y sumándose al movimiento SBTi, reconocido a nivel mundial.
  3. Reforzar la competitividad y la resiliencia de la cadena de valor mediante una mejor comprensión de los componentes de la huella de carbono. Fortalecer las líneas de suministro vulnerables y reducir costes mediante planes de eficiencia energética son ejemplos de acciones que pueden implementarse.
  4. Mejorar la imagen de marca y la marca empleadora, reforzando el liderazgo y el compromiso con la sostenibilidad.

Sin embargo, a pesar de estos beneficios concretos, el CDP considera que solo un 5% ha establecido un plan de transición para sus alcances 1, 2 y 3 que sea lo suficientemente transparente, sólido y ejecutable. 

¿Cómo lograr unirse a ese 5% de empresas? Y, sobre todo, ¿cuáles son los obstáculos que impiden al 95% restante mejorar su competitividad gracias al alcance 3?

¿Qué es el alcance 3?

Las emisiones de gases de efecto invernadero de una empresa pueden clasificarse en 3 alcances definidos por el Greenhouse Gas Protocol (GHG Protocol). Este marco de contabilidad y elaboración de informes sobre emisiones de gases de efecto invernadero permite a las empresas evaluar sus emisiones en toda su cadena de valor.

El alcance 1 incluye todas las emisiones directas de gases de efecto invernadero (calefacción de locales, equipos de la empresa, emisiones de los vehículos de la empresa, etc.).

El alcance 2 se refiere a las emisiones indirectas relacionadas con el consumo de energía durante los procesos de producción (compra de electricidad, calor o frío).

Por último, el alcance 3, que es el que nos ocupa, agrupa todas las demás emisiones. A su vez, se divide en dos subcategorías.

  • El alcance 3 aguas arriba, que comprende todas las actividades que intervienen antes de la producción de bienes o servicios de la empresa: compra de materias primas y servicios, transporte aguas arriba, viajes de negocios, desplazamientos de los empleados al trabajo y residuos generados por las operaciones.
  • El alcance 3 aguas abajo, que comprende todas las emisiones relacionadas con la distribución y el uso de los productos y servicios de la empresa: transporte aguas abajo, uso de los productos, residuos generados al final de la vida útil de los productos, franquicias, etc.
Categorías de emisiones dentro de los 3 alcances de emisiones de carbono

Este método de cálculo de emisiones, ampliamente reconocido a escala internacional, subdivide las emisiones del Alcance 3 en 15 categorías distintas. La relevancia de las diferentes categorías depende, evidentemente, del sector de actividad de la empresa en cuestión.

En la gran mayoría de los casos, la parte más importante del alcance 3 corresponde a las "Compras de productos y servicios", es decir, la cadena de valor aguas arriba.

Las 15 categorías del alcance 3 según el protocolo GHG

Los diversos estándares y normativas de contabilidad de carbono tienen como objetivo incentivar a las empresas a integrar sus compras y otros elementos de su cadena de valor en su balance de carbono, con el fin de obtener una visión exhaustiva de las emisiones de GEI relacionadas con su actividad.

Identificar los verdaderos obstáculos para la contabilidad de la cadena de valor.

Aunque hoy en día parece evidente que contabilizar las emisiones relacionadas con la cadena de valor es indispensable para disponer de un balance de carbono completo y accionable, poner en práctica esta contabilidad es otra historia.

Actualmente, una empresa dispone de dos formas de recopilar los datos de su cadena de valor: mediante (1) el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de los productos comprados o mediante (2) el balance de carbono de sus proveedores.

Si bien ambos enfoques presentan ventajas, también tienen sus respectivas limitaciones, que obstaculizan la fiabilidad del balance de carbono del alcance 3. La consecuencia directa es la dificultad de activar posteriormente palancas que permitan actuar de manera sustancial sobre las emisiones de GEI de la cadena de valor.

A las dificultades relacionadas con estas metodologías se suman los obstáculos tradicionales del establecimiento de un plan de carbono, bien conocidos por los responsables de proyectos de RSC: multiplicidad de actores, recopilación de datos, complejidad organizativa, grado de madurez del mercado, etc.

Por ello, toda empresa que desee embarcarse con tranquilidad en la contabilidad de su alcance 3 debe identificar y comprender estos obstáculos.

Los límites del enfoque de ACV de producto

El ACV es un método muy preciso que permite evaluar la huella ambiental de un producto. Consiste en realizar, para un producto o servicio determinado, un balance exhaustivo de su impacto ambiental a lo largo de todo su ciclo de vida.

Sin embargo, este método se enfrenta a varios obstáculos al contabilizarse dentro del alcance 3 de un balance de carbono:

  1. La escasa disponibilidad de los datos necesarios para el cálculo de un ACV. Realizar el ACV de un producto equivale a hacer un inventario de todos los flujos de materiales y energía, así como de los factores de actividad y emisión relacionados con su producción. Es una actividad que puede resultar rápidamente compleja, costosa y lenta. Como consecuencia, muy pocos proveedores hoy en día pueden proporcionar estos datos.
  2. El elevado coste de un ACV de producto, que asciende a una media de 10 000 euros. En la práctica, esto se traduce en ACV que rara vez se actualizan, por lo que el seguimiento anual de la huella de carbono no reflejará los cambios reales realizados por el proveedor.
  3. El ACV de un producto no es generalizable al conjunto de los productos de una empresa. De hecho, los resultados obtenidos no pueden aplicarse a otros productos o servicios, lo que obliga a repetir el ejercicio para cada producto o servicio presente en la cadena de valor.
  4. Los ACV de distintos proveedores no son comparables. Los métodos y las hipótesis de cálculo varían de un proveedor a otro. Por consiguiente, a menudo es necesario realizar un tratamiento manual de los datos a posteriori para homogeneizarlos y hacerlos comparables.

En resumen, el ACV es muy pertinente para evaluar la huella ambiental de un producto, pero no necesariamente lo es hoy en día para realizar un balance de carbono de alcance 3, dada la madurez actual del mercado.

Las limitaciones del enfoque de balance de carbono del proveedor

El segundo enfoque consiste en utilizar el balance de carbono (BC) del proveedor para crear un indicador de intensidad, también llamado factor de emisión (FE). Este factor de emisión se obtiene dividiendo el balance de carbono del proveedor por un elemento de actividad, generalmente su volumen de negocio, para asignar la parte correspondiente al producto consumido.

Aunque este enfoque es más adecuado para un ámbito amplio, los márgenes de incertidumbre que genera reducen considerablemente su precisión y, por tanto, su fiabilidad.

  1. La disponibilidad, a menudo de media a baja, de los balances de carbono de los proveedores puede dificultar la recopilación de datos en cantidad suficiente.
  2. El alcance del balance de carbono del proveedor suele estar alejado del alcance del producto, lo que hace que el indicador de intensidad obtenido sea impreciso o incluso totalmente erróneo. Es difícil medir el balance de carbono de un producto de forma fiable basándose únicamente en la parte que este representa en el volumen de negocio total del proveedor. Pongamos un ejemplo: para la compra de mobiliario de oficina, equipos informáticos, etc., es mejor utilizar el factor de emisión de la base Ademe de estos productos que el balance de carbono específico del distribuidor al que se le compra, ya que este solo será representativo de la mezcla media de productos que distribuye.
  3. El balance de carbono del proveedor no siempre es de buena calidad. A menudo faltan alcances o actividades y/o la incertidumbre es demasiado elevada debido al uso de factores de emisión monetarios. Ante la falta de metodologías sectoriales compartidas, los datos recopilados de los proveedores son demasiado imprecisos y no comparables.
  4. La dificultad y los costes financieros asociados a la homogeneización de los datos de los proveedores para hacerlos comparables. Hacer comparables los datos de los proveedores requiere analizar los alcances definidos y las hipótesis utilizadas. Cuando la información está disponible (lo cual rara vez ocurre), el esfuerzo de homogeneización es muy importante y requiere apoyarse en medias sectoriales que no siempre se adaptan a las especificidades del proveedor, lo que además limita el interés de recopilar datos específicos del proveedor.

En conclusión, este enfoque, aunque más asequible, sigue estando limitado por una metodología poco homogénea y, a menudo, poco rigurosa, además de un grado de incertidumbre muy elevado. El riesgo es, una vez más, obtener balances de carbono poco fiables y que no permiten tomar medidas.

Los cuatro obstáculos generales

A las limitaciones inherentes a los distintos métodos de cálculo se suman cuatro obstáculos genéricos que aumentan la complejidad de este ejercicio para muchas empresas. 

  • La multiplicidad de actores

El primer desafío reside en que las emisiones de alcance 3 están fuera del control directo de las empresas. Integrar e involucrar a proveedores, clientes, socios comerciales y, por supuesto, al equipo de compras lo antes posible en el proceso de recopilación es un reto real. Dado que el número de proveedores de una empresa puede contarse a veces por miles, el ejercicio representa un desafío considerable.

  • La recopilación de datos, el terror de los equipos de RSC

Recopilar y procesar datos es uno de los principales retos de la contabilidad de alcance 3 debido a la cantidad y diversidad de las partes interesadas, así como a los tipos y formatos de datos implicados. Además, hay que partir de la base de que la calidad de los datos recopilados variará según la implicación del proveedor, la persona que responda al cuestionario y el tiempo que pueda (o no) dedicar a esta tarea. Por ello, es mejor contar con una herramienta capaz de recopilar y procesar un gran volumen de datos, aplicando al mismo tiempo grados de incertidumbre que permitan medir su calidad. 

  • Las grandes organizaciones, ante un nivel de complejidad adicional

El tamaño de las empresas también puede representar un obstáculo importante. A menudo, las grandes empresas están compuestas por diferentes centros y/o filiales repartidos por todo el mundo, cada uno con su propia red de proveedores. Esta organización complica aún más la recopilación de datos de las cadenas de valor. Reduce la posibilidad de lograr economías de escala y multiplica, de facto, las fuentes de datos, sus formatos... y, por tanto, potencialmente su calidad.

  • La madurez del mercado, el obstáculo frecuentemente ignorado

En la práctica, es casi imposible obtener datos de carbono actualizados y precisos de los proveedores. La madurez de los distintos sectores en cuanto al cálculo de la huella de carbono es todavía muy dispar. A día de hoy, hay que considerar que solo una minoría de sus proveedores dispondrá de datos de carbono precisos y actualizados sobre sus productos y servicios. Probablemente habrá que esperar entre 5 y 10 años para observar una mejora significativa en la cantidad y calidad de los datos proporcionados a lo largo de toda la cadena de valor.

¿Es posible descarbonizar (eficazmente) la cadena de valor?

¿Se puede descarbonizar eficazmente una empresa basándose en datos de proveedores incompletos, imprecisos y no comparables? Es muy poco probable.

Sin embargo, cuando el alcance 3 representa la mayor parte de sus emisiones de GEI, puede dar la sensación de estar ante un muro a la hora de iniciar las acciones de descarbonización. ¿Cómo mejorar entonces la recopilación de datos a lo largo de toda la cadena de valor de su empresa?

Es importante adoptar un método iterativo y pensar a medio y largo plazo. Al aumentar la presión sobre sus proveedores y acompañarlos en la implementación de una contabilidad de carbono, usted podrá, con el paso de los años, recopilar más datos y de mayor calidad.

Más allá de esto, creará un efecto multiplicador al incentivar a sus proveedores a dirigirse a sus propios proveedores. Se establecerá así un círculo virtuoso que permitirá, ejercicio tras ejercicio, mejorar continuamente la recopilación de datos de actividad y, en última instancia, establecer una huella de carbono de calidad.

¿Cómo actuar entonces sobre este alcance 3?

Repensar la actividad en profundidad

Existen, por supuesto, diferentes formas de reducir el impacto del alcance 3 en su huella de carbono. La más eficaz es repensar el modelo de producción. De hecho, “la energía más limpia es la que no se consume”, y este paradigma es, obviamente, aplicable a todos los elementos que constituyen su alcance 3.

Reducir el desperdicio de recursos, repensar la forma de fabricar el producto y cambiar el modelo de negocio para hacerlo más responsable son soluciones que permiten actuar de forma muy concreta sobre el alcance 3 de su huella de carbono.

Este es el proyecto en el que se ha embarcado, por ejemplo, Decathlon, priorizando el ecodiseño para ciertas gamas de productos y probando un nuevo modelo de crecimiento a través del proyecto “We play circular”. Desean desarrollar su actividad de alquiler de equipamiento deportivo, pero también proponer la recompra de productos para reacondicionarlos y reintroducirlos en el ciclo de venta. El objetivo es pasar progresivamente de un modelo de crecimiento basado únicamente en el consumo a un modelo de crecimiento circular.

Al apoyarse en una visión exhaustiva del ciclo de vida de sus productos, actúan tanto en su diseño (alcance 3 aguas arriba) como en su fin de vida (alcance 3 aguas abajo), reduciendo así de manera significativa el impacto del alcance 3 en su huella de carbono.

Movilizar a los proveedores

Cambiar de modelo es, inevitablemente, una empresa arriesgada que no resulta viable ni deseable para todas las industrias. Por tanto, el otro método consiste en movilizar a los proveedores para actuar sobre las emisiones de GEI vinculadas al alcance 3.

La primera iniciativa que debe tomarse es movilizar a los proveedores actuales. Al informarles de su interés por los temas medioambientales y de su necesidad de contar con una contabilidad de carbono de calidad, puede hacerles comprender la necesidad de reportar sus datos medioambientales.

Según la SBTi, si dos empresas solicitan a un mismo proveedor que reporte sus datos medioambientales, existe un 68% de probabilidades de que lo haga. La importancia para el proveedor de recopilar estos datos puede actuar como una espada de Damocles. Al negarse a transmitir esta información o al mostrarse evasivo al respecto, se coloca en una posición de riesgo frente a posibles competidores que se hayan comprometido seriamente con este proceso.

Para ir más allá, también puede acompañarles en este proceso de contabilización proporcionándoles recomendaciones sobre la metodología a seguir, plantillas de informes o herramientas adaptadas a la recopilación de datos de carbono.

A la hora de identificar nuevos proveedores, puede tener en cuenta desde el principio la implicación de sus futuros socios en cuestiones medioambientales. Es la mejor forma de asegurarse de que serán capaces de proporcionarle datos de carbono de calidad.

La SNCF, por ejemplo, integra progresivamente criterios de carbono en sus licitaciones fijando un precio interno del carbono de 100 €/t de CO2. De este modo, las emisiones de carbono de los candidatos a la licitación tienen un impacto directo en la puntuación financiera de la empresa. Asimismo, ha aumentado el peso de los criterios de RSC, especialmente los climáticos (trayectoria de descarbonización), en sus criterios de selección.

La solución Supply Chain de Tennaxia

En Tennaxia, somos conscientes de los retos y las limitaciones de la contabilidad del alcance 3. Hemos creado un módulo de gestión de carbono de proveedores, modular y aplicable a todos nuestros usuarios.

El objetivo de este módulo es evaluar la madurez de sus proveedores y, por tanto, la probabilidad de que el volumen de emisiones vinculado a cada uno de ellos esté bajo control o no. Le permitimos realizar un análisis de riesgos para independizarse de la calidad de los datos de emisiones que su proveedor es capaz de proporcionarle. Esto le permite identificar a los proveedores clave a los que deberá acompañar y ayudar a progresar. La fase de recopilación de datos se simplifica así considerablemente.

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Descubra también nuestro artículo sobre la política de compras responsables para aprender más sobre la descarbonización del alcance 3 de su empresa.

Fuentes: