Simplificación de los ESRS: impactos en su empresa y próximos pasos

Solución rápida para la primera oleada, pausa para la segunda y VSME como punto de apoyo para las empresas fuera del alcance: la simplificación en curso no elimina la necesidad de gestión. Sobre todo, impone la necesidad de recuperar la proporcionalidad, el método y la estrategia en la elaboración de informes de sostenibilidad.

Mélanie Deal
Directrice de projets RSE
Publication : 
27.04.2026

🔎 Puntos clave

  • El núcleo del marco sigue siendo el mismo: doble materialidad, tres pilares ESG y la necesidad de datos fiables.
  • Para las empresas de la primera oleada, la solución rápida evita añadir nuevos indicadores en 2025 y 2026 en comparación con el primer ejercicio de reporte.
  • Para las empresas de la segunda oleada, el tiempo ganado debe aprovecharse para revisar el análisis de doble materialidad (DMA) y preparar un reporte más proporcionado.
  • Para las empresas que han quedado fuera del alcance, la demanda de datos no desaparece: clientes, bancos e inversores seguirán cuestionando la información ESG.
  • El estándar VSME se ha convertido hoy en el marco de trabajo más pragmático, adaptable según el tamaño y la madurez de la empresa.

Desde hace varios meses, el tema de la simplificación de las ESRS se aborda a menudo desde la perspectiva del calendario o del alcance. Sin embargo, para las empresas, la verdadera pregunta no es solo "¿sigo estando dentro del alcance?". La verdadera pregunta es: ¿qué sistema de reporte debo mantener para seguir gestionando mis retos ESG, responder a las expectativas del mercado y mantener la credibilidad ante mis auditores, inversores, clientes y socios financieros?

En otras palabras, la simplificación no significa el fin de los informes de sostenibilidad. Más bien marca el fin de una lógica excesivamente exhaustiva, en favor de un enfoque más específico, útil y manejable.

La simplificación no cambia el rumbo fundamental

El panorama normativo se ha aligerado, pero no ha perdido su esencia. Según los textos públicos actuales, el proyecto Omnibus recentra la CSRD en las empresas más importantes, mantiene el principio de doble materialidad, conserva los tres pilares ESG y confirma el mantenimiento de una garantía limitada. La lógica sigue siendo la misma: publicar información de sostenibilidad útil, coherente y fiable, pero con un nivel de exigencia mejor proporcionado.

En la propuesta de la Comisión, seguirían sujetas a las obligaciones de reporte las empresas de más de 1000 empleados que superen los 50 millones de euros de facturación o los 25 millones de euros de balance total. Paralelamente, la revisión completa de las ESRS aún no se ha adoptado formalmente: el EFRAG presentó su dictamen técnico a finales de 2025, pero el texto definitivo sigue dependiendo de la Comisión Europea.

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Primera oleada: asegurar el reporte sin empezar de cero

Para las empresas que ya han publicado un primer informe de sostenibilidad, la buena noticia es clara: la solución rápida permite no añadir nuevas obligaciones en 2025 y 2026 en comparación con el primer ejercicio. Por tanto, el reto no es reconstruir su sistema, sino estabilizarlo y preparar inteligentemente el siguiente paso.

En términos concretos, esto supone trabajar en cinco áreas muy operativas: analizar los proyectos de ESRS simplificados, integrar las aclaraciones ya conocidas, realizar un análisis de brechas (gap analysis) sobre los datos cuantitativos, actualizar el protocolo de reporte y anticipar las adaptaciones necesarias en su herramienta de recopilación. Esto es especialmente importante para los indicadores que cambian de definición o de método de cálculo, como ocurre con algunos indicadores de personal.

Hoja de ruta operativa para las empresas de la primera oleada

La clave es pasar de una lógica de cumplimiento anual a una de mantenimiento continuo: qué conservar, qué aligerar, qué documentar mejor y qué preparar en el protocolo y el software para evitar tener que rehacer todo a última hora.

Segunda oleada: aproveche el plazo para revisar su DMA de forma inteligente

Para las empresas de la segunda oleada, la pausa temporal ha cambiado los plazos, pero no la necesidad de prepararse. Este periodo de dos años no debe entenderse como un paréntesis de inactividad, sino como una oportunidad para simplificar el proceso en profundidad, especialmente cuando ya se ha realizado un análisis de doble materialidad .

El punto clave es el siguiente: con el proyecto de ESRS 1 simplificado, el análisis de doble materialidad (DMA) se vuelve más legible y manejable. Se refuerza el filtro de materialidad, se permite un enfoque más cualitativo, ya no se busca la exhaustividad por sí misma y la actualización deja de ser necesariamente anual si no hay cambios significativos. En la práctica, esto abre la puerta a una revisión mucho más estratégica de la matriz actual.

Nuestra recomendación es trabajar en cuatro fases: realinear el DMA con los nuevos estándares, reevaluar sus impactos —especialmente los positivos y los potenciales negativos—, agrupar los IRO por grandes temas para facilitar la gestión operativa y, finalmente, validar las decisiones con los auditores y la dirección. Este paso es esencial: una simplificación mal documentada genera riesgos de auditoría, mientras que una bien justificada ahorra tiempo y mejora la claridad.

Principales simplificaciones en el enfoque del DMA

En otras palabras, no se trata de hacer un DMA "más ligero", sino uno más útil: más centrado en los temas realmente materiales, mejor conectado con el modelo de negocio y más fácil de traducir en políticas, acciones, indicadores clave de desempeño (KPI) y hojas de ruta.

Fuera del alcance de la CSRD: el estándar VSME como base práctica

Quedar fuera del alcance de la CSRD no significa desaparecer del radar de las partes interesadas. Al contrario, muchas empresas que ya no están sujetas a la normativa obligatoria siguen recibiendo solicitudes de información de clientes, bancos, inversores o proveedores. Esto explica precisamente el auge del VSME.

En este momento, el estándar VSME ha sido adoptado por la Comisión Europea como una recomendación para empresas de menos de 250 empleados. Paralelamente, el paquete Omnibus propone que un futuro estándar voluntario, basado en el VSME, pueda servir de referencia para empresas de hasta 1.000 empleados. Por tanto, para las empresas de tamaño mediano, la estrategia más sólida no es limitarse a un reporte minimalista, sino utilizar el VSME como base y enriquecerlo con una visión estratégica real, información de gobernanza y KPI pertinentes.

Pasos para implementar un reporte bajo el estándar VSME

En la práctica, la hoja de ruta adecuada es bastante similar a la de los marcos más maduros: elegir el módulo correcto según el tamaño y las ambiciones, identificar los temas ESG relevantes, estructurar la recopilación de datos, redactar un informe claro y definir progresivamente una estrategia de RSC guiada por objetivos cuantitativos. La diferencia no está en el sentido del proceso, sino en su nivel de profundidad y formalismo.

En resumen:

Ola 1 Ola 2 Fuera del ámbito de la CSRD
  • Ajuste rápido aplicable para 2025-2026
  • Prioridad: asegurar el reporting y preparar la transición hacia los ESRS revisados
  • Stop-the-clock confirmado
  • Prioridad: aprovechar el plazo para revisar el DMA, el protocolo y las herramientas
  • La presión del mercado se mantiene
  • Prioridad: apoyarse en la VSME para estructurar un reporting creíble y proporcionado

¿Dejar de reportar? Sería un error estratégico

Algunas empresas podrían verse tentadas a concluir que, ante la falta de una obligación normativa estricta, es posible dejar de realizar cualquier tipo de reporte. A nuestro juicio, sería una lectura errónea de la situación. La presión no desaparece; se desplaza. Proviene menos del texto en sí y más de las demandas del mercado, las exigencias de los bancos, los cuestionarios de los clientes, la cadena de valor y la capacidad de demostrar la solidez de una trayectoria ESG.

El informe de sostenibilidad no es solo un ejercicio de comunicación. Es una herramienta de estructuración interna. Permite alinear las áreas de negocio, dotar de fiabilidad a los datos, dar visibilidad a la dirección y gestionar los planes de acción. En este sentido, la simplificación actual no invita a hacer menos sostenibilidad, sino a priorizar, recopilar y gestionar mejor.

Conclusión

La pregunta correcta ya no es «¿cuántos ESRS debo publicar?», sino «¿qué sistema sólido, proporcionado y útil debo mantener para gestionar mis desafíos y dialogar con mis grupos de interés?». Para la primera oleada, esto significa consolidar. Para la segunda, simplificar de forma inteligente. Para quienes están fuera del alcance, estructurar un marco de referencia creíble en torno a la VSME.

🗓️ A día de hoy: lo que ya está aprobado

  • Se ha adoptado el «stop-the-clock», que retrasa dos años la entrada en vigor para las empresas que debían reportar por primera vez sobre el ejercicio fiscal 2025 o 2026.
  • El «quick fix» de los ESRS está en vigor para los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2025 y amplía las medidas de alivio para la primera oleada.
  • La revisión de fondo de los ESRS aún debe ser finalizada por la Comisión sobre la base del dictamen técnico presentado por el EFRAG.