🔎 Puntos clave
- El PCAF proporciona un método común para medir las emisiones relacionadas con las actividades financieras, en particular las emisiones financiadas del Alcance 3, categoría 15.
- Distingue tres grandes categorías : las emisiones financiadas (préstamos e inversiones), las emisiones facilitadas (mercados de capitales) y las emisiones asociadas a los seguros.
- El cálculo se basa en un principio de atribución proporcional, complementado con una puntuación de calidad de los datos del 1 al 5.
- Tanto para los actores financieros como para las empresas financiadas, la calidad de los informes de carbono se vuelve estratégica para gestionar los riesgos, la descarbonización y el acceso a la financiación.
La razón de ser de cualquier actor financiero (bancos, fondos de inversión...) es asignar capital para financiar la economía. Al hacerlo, posibilita el desarrollo de actividades que emiten gases de efecto invernadero (GEI).
Y son estas emisiones, generadas indirectamente a través de las actividades de préstamo e inversión, las que constituyen la mayor parte de las emisiones de GEI de los actores financieros. Medir la huella de carbono de sus carteras es, por tanto, un desafío tanto estratégico como normativo.
El PCAF es la norma que responde a este desafío.
¿Qué es el PCAF y qué son las emisiones financiadas?
Definición y objetivos del PCAF
Lanzada en 2015, la PCAF (Partnership for Carbon Accounting Financials) es una iniciativa global. Actualmente, reúne a cerca de 780 instituciones financieras que se comprometen a medir y publicar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) vinculadas a sus actividades financieras.
Su objetivo es estandarizar las metodologías de contabilidad de emisiones de GEI para el sector financiero, reforzando así la transparencia y la responsabilidad medioambiental.
En esencia, las emisiones de GEI de un actor financieroson las emisiones financiadas (financed emissions), es decir, las emisiones que genera indirectamente a través de sus actividades de préstamo e inversión.
Estas emisiones financiadas se clasifican en el Alcance 3 Categoría 15 del GHG Protocol : la categoría 15 engloba las emisiones de GEI asociadas a la gestión de las inversiones (incluye inversiones en acciones y deuda, así como la financiación de proyectos).
Diferencia entre emisiones operativas y emisiones financiadas
Las emisiones financiadas se distinguen de las emisiones operativas : estas provienen del funcionamiento diario de la institución financiera:
- abarcan la huella de carbono directa e indirecta vinculada a la gestión interna del actor financiero;
- cubren la totalidad del Alcance 1 y del Alcance 2, así como una parte del Alcance 3 (excluyendo las inversiones).
Ejemplos: el gasto energético de las oficinas y sucursales bancarias, los desplazamientos de los empleados, la infraestructura digital...
Las emisiones financiadas, por su parte, se refieren al impacto medioambiental de los capitales inyectados en la economía real.
- el actor financiero hace posibles actividades que emiten GEI
- cuanto más concentrada esté su cartera en sectores de alta intensidad de carbono (energía fósil, industria pesada, transporte aéreo...), mayores serán sus emisiones financiadas.
Ejemplos: un fondo de pensiones que posee acciones de un grupo petrolero, un banco minorista y sus créditos hipotecarios, un banco que concede un préstamo a una cementera...
A continuación, veremos el método de cálculo de las emisiones financiadas según el PCAF.
¿Cómo funciona la metodología PCAF?
Principio de atribución de emisiones
El PCAF se basa en un principio de atribución proporcional: si una empresa o institución financia o posee una fracción de un activo o de una empresa, debe contabilizar una parte equivalente de sus emisiones de GEI.
Emisiones financiadas = (Saldo financiero / Valor total de la empresa) × Emisiones de GEI de la contraparte
El valor total de la empresa (o EVIC, por sus siglas en inglés de “Enterprise Value Including Cash”) sirve como denominador para las acciones y obligaciones cotizadas. Para los préstamos, el total de la financiación externa sirve como base. Este ratio de atribución garantiza, en principio, que una misma empresa financiada por varias instituciones no genere más emisiones agregadas que su huella real.
Ejemplo: un banco concede un préstamo de 2 millones de euros a una empresa para su desarrollo. Si esta empresa tiene un total de 10 millones de euros en deudas o financiación externa, el banco financia el 20 % de las necesidades financieras de la empresa. Si dicha empresa emite 1 000 toneladas de CO₂e al año, el banco deberá contabilizar 200 toneladas en su propio balance de carbono como emisiones financiadas.
Datos de carbono y calidad de los datos
La norma PCAF reconoce diferentes niveles de calidad de los datos y solicita a cada institución que publique la distribución de su cartera por nivel de calidad para una mayor transparencia.
El nivel de calidad de los datos va del 1, para el nivel más alto (datos verificados por un tercero), al 5 (para las pymes que no disponen de informes; en este caso, se utilizan ratios de intensidad de carbono nacionales o regionales).
El PCAF solicita a cada institución que especifique qué proporción de los saldos pendientes está cubierta por datos con puntuación 1, 2, 3, etc.
El objetivo es progresar año tras año.
Emisiones financiadas, facilitadas y asociadas a seguros
El PCAF ha ampliado progresivamente su metodología más allá de las emisiones financiadas tradicionales (préstamos e inversiones, gestión de activos) para cubrir las actividades de intermediación financiera (denominadasemisiones facilitadas) y el sector de los seguros (estas son las emisiones asociadas a seguros).
- Las emisiones financiadas son el núcleo histórico del PCAF (“Estándar Parte A”). Miden el impacto de carbono directamente relacionado con los saldos de préstamos e inversiones (balance de la institución).
- Las emisiones facilitadas se refieren a las actividades de mercado de capitales (fuera de balance), donde la institución financiera no invierte su propio dinero, sino que facilita la captación de fondos para terceros.
Actividades cubiertas : emisiones de acciones, estructuración de bonos corporativos, asesoramiento en fusiones y adquisiciones, y sindicación de préstamos.
- Por último, las emisiones asociadas a seguros o Insurance-Associated Emissions (publicadas en el Estándar Parte B) permiten a las aseguradoras y reaseguradoras medir las emisiones de sus carteras de suscripción.
Actividades cubiertas : principalmente seguros de daños para empresas (Commercial lines) y seguros de automóvil personales.
El PCAF no es solo una herramienta de transparencia. Debe considerarse como una herramienta estratégica. Es lo que veremos a continuación.
¿Por qué el PCAF es estratégico para los actores financieros?
El PCAF es estratégico para los actores financieros porque…
Permite medir la exposición al carbono de las carteras:
Para un actor financiero, el riesgo climático afecta a la valoración de la cartera. Un préstamo concedido a una empresa con alta intensidad de carbono, sin una trayectoria de descarbonización creíble, es un activo potencialmente depreciado a medio plazo. El PCAF permite cuantificar esta exposición con una metodología común, convirtiéndolo en una herramienta de gestión de riesgos financieros.
Identifica los activos que más contribuyen a las emisiones y permite gestionar su descarbonización
Una vez medida la huella de carbono de la cartera, el PCAF permite identificar las contrapartes que concentran la mayor parte de las emisiones financiadas. El actor financiero puede entonces reequilibrar su cartera en función de objetivos de cero emisiones netas y vincular su precio interno del carbono a los datos del PCAF, lo que permite encarecer el coste de financiación de las inversiones con altas emisiones. El PCAF se convierte en una herramienta de gestión estratégica: orientar las nuevas financiaciones, comprometer a las contrapartes con mayor intensidad de carbono en una trayectoria de reducción o arbitrar decisiones de desinversión.
Se integra en el ecosistema regulatorio europeo:
El enfoque de reporting estandarizado del PCAF permite a los actores financieros cumplir con los requisitos de la taxonomía europea y del SFDR. La metodología ayuda a las instituciones a demostrar las características de sostenibilidad de sus productos financieros y garantiza el cumplimiento y la transparencia de sus ofertas en lo que respecta al impacto climático. Los datos del PCAF alimentan los indicadores PAI (“Principal Adverse Impacts”) exigidos por el SFDR y contribuyen a la legibilidad de las carteras respetando la taxonomía de la UE.
Responde a las expectativas de transparencia de inversores y reguladores
El estándar PCAF se ha convertido en una metodología de referencia para el reporting climático de las instituciones financieras según numerosos marcos regulatorios, entre ellos:
- la CSRD
- el Pilar 3 de la Autoridad Bancaria Europea (información estandarizada sobre riesgos, incluidos los riesgos ESG)
- y las normas IFRS S2 del ISSB (información a revelar en relación con el cambio climático)
Los inversores institucionales, las agencias de calificación ESG y los reguladores convergen hacia las mismas exigencias de transparencia. El PCAF proporciona el lenguaje común para responder a ellas.
Pero el PCAF también concierne a las empresas.
¿Por qué el PCAF afecta también a las empresas y a sus directores financieros?
Como hemos visto, las instituciones financieras necesitan datos cada vez más fiables para cumplir con los requisitos del PCAF. Por ello, incentivarán a las empresas de su cartera a publicar balances de carbono verificados, objetivos SBTi o informes conformes a la CSRD. La Dirección Financiera, pilar de la transición medioambiental, se encuentra en primera línea para proporcionar esta información.
Un balance de carbono verificado por un tercero permite al banco obtener una puntuación PCAF de nivel 1 o 2 para esta contraparte, es decir, el nivel más fiable. Por el contrario, una empresa sin datos publicados será tratada con una media sectorial, lo que puede falsear su huella real y privar al banco de cualquier visibilidad sobre su trayectoria.
Como director financiero, cuando dispone de un reporting de carbono estructurado, coherente y documentado demuestra a los financiadores que su empresa se anticipa a los futuros impuestos al carbono y evita las pérdidas de valor vinculadas a las actividades contaminantes.
Las financiaciones verdes (préstamos verdes, bonos vinculados a la sostenibilidad, préstamos de impacto) están condicionadas a criterios ESG precisos. Preparar su reporting de carbono con antelación significa ampliar su acceso al capital y mejorar sus condiciones de financiación.
Cuando una empresa no publica sus datos de carbono, su banco calcula sus emisiones financiadas a partir de ratios sectoriales medios. Estas estimaciones pueden estar alejadas de la realidad y sobreestimar la huella de una empresa que ya ha iniciado su descarbonización. La empresa pierde entonces el control sobre cómo es percibida climáticamente por sus financiadores. Las direcciones financieras de las empresas están directamente afectadas por el PCAF.
¿Cuáles son los límites del PCAF?
Disponibilidad y calidad de los datos
El PCAF se basa en los datos de emisiones de las contrapartes, pero estos datos no siempre están disponibles. Las grandes empresas cotizadas, sujetas a la CSRD o a la CDP, publican balances de carbono verificados. Sin embargo, las pymes, que representan una parte considerable de las carteras de préstamos bancarios, a menudo carecen de informes de carbono. Por lo tanto, una parte significativa de las carteras sigue cubierta por puntuaciones 4 o 5, con estimaciones sectoriales poco precisas.
Uso de estimaciones
Una estimación sectorial no refleja el desempeño real de una empresa específica: puede ser dos veces menos (o dos veces más) intensiva en carbono que la media. En estas condiciones, es imposible medir la evolución de las emisiones de un año a otro.
Comparabilidad de las carteras
Resulta difícil comparar la huella de carbono de las carteras de dos instituciones: la composición sectorial, las clases de activos y los niveles de calidad de los datos dificultan la comparación. Un banco muy expuesto a la industria pesada tendrá mecánicamente una huella más elevada que uno especializado en actividades de servicios, sin que esto refleje necesariamente un menor compromiso climático. El PCAF mejora la transparencia, pero no la comparabilidad.
No confundir emisiones financiadas con el impacto real de la financiación
Un banco puede ecologizar su cartera financiera mediante una simple desinversión, sin reducir las emisiones globales. Además, el PCAF penaliza la financiación de la transición de las industrias pesadas, ya que esto degrada temporalmente el balance de carbono del actor financiero.
Conclusión
El PCAF establece el vínculo entre la contabilidad de carbono y las finanzas.
Permite a los actores financieros desempeñar un papel en la transición hacia una economía baja en carbono.
Para las empresas, refuerza el aspecto estratégico de los informes climáticos: la calidad de los datos es un tema central. Esta condiciona el acceso al capital, el coste de la deuda y las relaciones con sus inversores.
Al fomentar la descarbonización de las carteras, esta norma abre la puerta hacia las finanzas sostenibles.




