En los últimos años, el papel de las direcciones financieras (DAF) ha experimentado grandes transformaciones. Las consideraciones relacionadas con los retos climáticos ya no se limitan a simples problemas externos. Ahora forman parte intrínseca de las estrategias de desarrollo empresarial. Esta evolución, ya sea fruto de un enfoque proactivo o de nuevos imperativos normativos, sitúa a los directores financieros en primera línea.
En efecto, el cambio climático genera costes sustanciales y la transición medioambiental representa también un reto financiero considerable. Por tanto, su responsabilidad resulta determinante a la hora de tener en cuenta estas transformaciones para garantizar la viabilidad de las empresas.
Aunque inicialmente se les solicitó orquestar la implementación de la Declaración de Rendimiento Extra-Financiero (DPEF), emanación francesa de la NFRD europea, ahora deberán adaptarse al marco mucho más exigente de la CSRD.
Estos cambios implican también colaborar con nuevos interlocutores que antes parecían muy alejados de las preocupaciones tradicionales del departamento financiero de una empresa.
¿La RSC, el nuevo papel del director financiero?
A primera vista, los temas ESG parecen alejados del ámbito tradicional de la dirección financiera. Sin embargo, según un estudio realizado en 2022 por Harris Insight para Anaplan y Deloitte, el 85% de los directivos considera que los criterios ESG son, ante todo, una preocupación para el director financiero.
Los temas de RSC ya no son, y no pueden ser, una simple diapositiva para cerrar la presentación del balance anual de la empresa ante los empleados o inversores justo antes del cóctel de fin de año.
Hoy en día es una dimensión clave de la estrategia empresarial, exigida por sus partes interesadas y, en primer lugar, por sus inversores.

A veces vista como una simple herramienta de comunicación, la RSC se ha convertido en un elemento esencial para la financiación de las empresas. La importancia que han adquirido los informes no financieros en el proceso de toma de decisiones de bancos e inversores está creciendo rápidamente. El criterio de rentabilidad por sí solo ya no es suficiente. El mercado es cada vez más exigente y quiere entender cómo las empresas comprenden y anticipan los efectos relacionados con el cambio climático en términos de riesgos y oportunidades.
Un estudio realizado en 2022 por Horváth entre directores financieros europeos indica que el 93% de ellos considera que las empresas que no aborden hoy mismo los temas de sostenibilidad sufrirán una desventaja competitiva a medio plazo.
Este cambio se ve acentuado por nuevas normativas también más exigentes en la materia:
- La CSRD enriquecerá considerablemente el contenido de los informes no financieros,
- La taxonomía verde obligará a las empresas a evaluar el nivel de sostenibilidad de sus actividades
- El SFDR exigirá a los actores de los mercados financieros una mayor transparencia sobre la sostenibilidad de los activos que componen sus carteras.
Todos estos temas afectarán directa o indirectamente a las direcciones financieras, que deberán abordarlos con determinación para cumplir correctamente con sus funciones.
En términos generales, las direcciones financieras han comprendido bien la evolución que experimentará su puesto y muchos ven en ello una oportunidad. Aunque hoy en día se identifican todavía más como responsables de reportar datos ESG, la mayoría prevé que su función adquiera un carácter mucho más operativo en el futuro respecto a estas temáticas.

Un modelo de gobernanza bicéfalo.
Los directores financieros no afrontarán estos nuevos retos en solitario. Está surgiendo un nuevo modelo de gobernanza en las empresas que asocia a dos departamentos que antes trabajaban de forma aislada: la dirección financiera y la dirección de RSC.
Las nuevas exigencias relacionadas con el cambio climático y la evolución de las normativas destinadas a transformar la economía han eliminado las barreras que podían existir entre ambos departamentos.
Ahora se trata de combinar los informes financieros y no financieros, e integrar plenamente la contabilidad medioambiental en la contabilidad tradicional. El informe no financiero, que antes era competencia exclusiva de las direcciones de RSC, debe ahora tener en cuenta modelos financieros avanzados y análisis de materialidad de impacto y financiera (la famosa doble materialidad). Hoy en día, el reparto de responsabilidades en la elaboración de estos informes, especialmente los de taxonomía verde y CSRD, sigue siendo un tema difuso.
Un estudio realizado en 2023 por el BCG y la DFCG entre directores de sostenibilidad y directores financieros franceses muestra que, aunque el 67% de ellos considera la contabilidad medioambiental una prioridad del año en curso, todavía no se ponen de acuerdo sobre qué equipo será responsable de los informes asociados. El estudio destaca que el 70% de los directores financieros desea que las métricas relacionadas con el desarrollo sostenible sean gestionadas por el control de gestión existente en la empresa, mientras que, por el contrario, el 76% de los directores de sostenibilidad prefiere que sean tratadas por un equipo dedicado a estos temas, que incorpore, no obstante, competencias en control de gestión.
Desde nuestro punto de vista, ambas áreas deberán agruparse bajo una misma dirección que co-construya los proyectos de transformación estructural de la empresa, modele los costes asociados a dicha transformación y anticipe los derivados de las consecuencias del cambio climático en las actividades de la compañía. De este modo, cada proyecto se estudiará no solo bajo el prisma de su rentabilidad, sino también bajo el de su impacto en carbono.
Esta asociación también se ha vuelto esencial en el marco de la búsqueda de financiación para la empresa. Ya no es raro ver a la dirección de RSC acompañar a la dirección financiera en la búsqueda de nuevos inversores. Es también este tándem el que podrá gestionar la emisión de bonos verdes o la implementación de un precio interno del carbono, capaz de influir en las decisiones de inversión futuras o en la política de compras.
El papel creciente del comité de auditoría
En los Consejos de Administración, otro actor ha visto cómo su espectro de responsabilidad ganaba peso: el Comité de Auditoría.
Sus relaciones con la dirección financiera están llamadas a evolucionar dada la creciente importancia de las temáticas ESG y la complejidad de los informes extrafinancieros. Habitualmente limitados a funciones de control contable, ahora evolucionan en paralelo a las direcciones financieras y en coordinación con los comités de RSC para abordar problemáticas de índole medioambiental y social. La aplicación de la CSRD acelerará esta dinámica ya que, al igual que los directores financieros, se verán mucho más involucrados en estos temas de cara a 2025, año de publicación de los primeros informes.
Para acompañar al director financiero en su transición y ser capaces de auditar correctamente los nuevos formatos de informe, deberán ampliar imperativamente su campo de competencias. Esto implica integrar en dichos comités a especialistas en datos ESG e informes extrafinancieros.
Hoy en día, su implicación es todavía escasa y sufren una carencia real en este ámbito. Como señalaba EY en su Panorama de la Gobernanza 2022, entre las empresas del SBF 120, solo el 24% de los Comités de Auditoría trata actualmente temas de RSC. Además, solo el 12% incluye al menos a un miembro formado en cuestiones climáticas.
La CSRD, un desafío primordial para las direcciones financieras
La CSRD, que entra en vigor el 1 de enero de 2024, acelerará considerablemente las transformaciones a las que se enfrentan las direcciones financieras desde que se empezó a reconocer el papel esencial de las empresas en la transición medioambiental y la implementación de los informes extrafinancieros.
Al ser poco exigentes en el pasado, el compromiso de los directores financieros en esta materia podía ser menor. Las nuevas normas de reporte impuestas por la CSRD exigirán una implicación mucho mayor de los equipos financieros y una consideración a medio y largo plazo de los indicadores ESG en sus previsiones y modelos financieros.
Además, ya no se tratará solo de realizar un diagnóstico de los indicadores ESG en un momento dado, sino de elaborar un plan de transición medioambiental con horizonte 2030 y 2050, alineado con los objetivos del Acuerdo de París de 2015. Este plan de transición, que se actualizará anualmente, deberá integrar la estrategia de la empresa y tendrá inevitablemente repercusiones financieras, ya sea en forma de riesgos o de oportunidades.
Más allá del impacto financiero de la política de transición, cada apartado del informe deberá incluir una estimación de los costes derivados de los cambios climáticos en las actividades de la empresa y de las inversiones realizadas para anticipar sus consecuencias.
Según el estudio realizado por BCG y DFCG, una gran mayoría de las grandes empresas francesas ya han iniciado procesos de contabilidad de carbono (95% en los alcances 1 y 2, 70% en el alcance 3) o de medición de impacto medioambiental (80% en residuos, 50% en agua y 30% en biodiversidad). Ahora deben integrar la variable financiera. Todos estos elementos entran directamente en el ámbito del director financiero y, por tanto, requerirán adquirir competencias en temas que antes gestionaban exclusivamente las direcciones de RSC.


Soluciones para guiar a los directores financieros
La principal dificultad para las direcciones financieras será evaluar y modelizar el impacto financiero de las transformaciones a las que su empresa deberá hacer frente a corto y medio plazo.
Se tratará de encontrar un equilibrio sensato entre este plan de transición, especialmente exigente debido a los objetivos del Acuerdo de París, y los costes que genera, teniendo en cuenta también el coste potencial de la inacción climática para la empresa.
El módulo financiero integrado en Tennaxia permite visualizar de forma clara el impacto de un proyecto en el nivel de emisiones de GEI de la empresa, al tiempo que estima el coste de dicha acción, los flujos de OpeX y CapEx necesarios y el periodo de amortización estimado.
Esta herramienta permite al director financiero navegar por un catálogo de proyectos (cambio de proveedor, de materia prima, de fuente de energía...) propuestos por su equipo de RSC y, mediante la gestión de sus métricas, encontrar las soluciones que le permitirán alcanzar los objetivos globales de descarbonización fijados por la empresa, anticipando y/o minimizando su impacto financiero. Una vista matricial permitirá identificar de un vistazo las acciones con mayor impacto en carbono y financiero.
La herramienta permitirá, a la luz de los resultados del año anterior, realizar un seguimiento año tras año del cumplimiento (o no) de los objetivos y ajustar las acciones de manera precisa en consecuencia.
Conclusión
El departamento financiero tiene y tendrá siempre un papel central en las empresas. Sin embargo, esta profesión se enfrenta al mayor desafío de su historia. La integración de los indicadores de desarrollo sostenible en la contabilidad de la empresa se convertirá, o de hecho ya es, un elemento fundamental de su actividad.
La presión para integrar estos cambios proviene tanto del exterior como del interior, y es muy probable que las descripciones de los puestos de trabajo evolucionen en este sentido. Dependiendo del tamaño y del nivel de madurez de las empresas en cuanto a cuestiones medioambientales, contarán o no con el apoyo de equipos de RSC, pero en cualquier caso deberán estar al menos sensibilizados sobre estos temas y ser capaces de abordarlos, o incluso de liderarlos.
La búsqueda de financiación, la estimación de los costes relacionados con el cambio climático y la política de inversión de la empresa son temas que requerirán un conocimiento especializado en cuestiones ESG. Todos estos elementos transformarán gradualmente la profesión y la orientarán hacia los nuevos roles que empiezan a surgir, como el de Sustainability CFO o Chief Sustainable Finance Officer.
Fuentes:
- “Prioridades 2024 de las Direcciones Financieras”, estudio PwC / DFCG, 16/11/2023
- “CSRD: ¿qué normas y qué impactos tienen en las empresas?”, Florian Langlois, DAF Mag, 09/11/2023
- “¿Qué gobernanza para llevar a cabo con éxito la transición baja en carbono?”, Traace y EY, 12/09/2023
- “Contra todo pronóstico, la directiva CSRD también sirve a los intereses de las empresas”, Michel Sapranides, DAF Mag, 06/06/2023
- “Contabilidad medioambiental: una prioridad para 2023 para el 67% de los CSO y CFO de grandes empresas”, BCG, 24/04/2023
- “Panorama de la gobernanza 2022: aceleración de los criterios ESG”, EY, 26/01/2023
- “Direcciones financieras: volverse verde o marcharse”, Cécile Desjardins, Les Echos, 14/12/2022
- “Prioridades 2023 de las direcciones financieras: la gestión del rendimiento, la gestión de caja a corto plazo y la gestión del talento a medio plazo en el top 3 de prioridades”, PwC, 17/11/2022
- “Los directores financieros y de sostenibilidad estrechan lazos”, Thomas Feat, Option Finance, 25/02/2022
- “CFO-Study 2022 - Deep Dive - Sustainability Performance Management: Sustainability as the new maxim for CFOs”, Horváth, 2022





