Los informes climáticos no deben ser un freno para la acción concreta

Los informes no financieros son una prioridad para las empresas, especialmente con el auge de la CSRD. Aunque a menudo se perciben como una tarea tediosa, representan una oportunidad. Si se gestionan bien, pueden convertirse en la base de una estrategia climática eficaz, marcando el inicio de una gestión proactiva de los criterios ESG.

Thomas Guyot
Chief Strategy Officer
Publication : 
29.03.2024

Los informes no financieros se han convertido en el centro de atención de muchas empresas, con la CSRD a la cabeza. Los equipos encargados de completar y publicar estos informes suelen señalar lo mucho que consumen su tiempo, lo que, según ellos, va en detrimento del desarrollo de acciones concretas a favor del medio ambiente.

Sin embargo, estos informes no tienen por qué verse necesariamente como una carga. Si se realizan correctamente, pueden convertirse en los cimientos de una estrategia climática eficaz y generar numerosos beneficios para las empresas.

¿Son los informes no financieros un dolor de cabeza para las empresas?

La aparente complejidad de la CSRD ha provocado el rechazo de muchos agentes económicos. Y, efectivamente, este nuevo modelo de reporte, aplicable a más de 50 000 empresas que operan en la Unión Europea, tiene, a primera vista, todo lo necesario para intimidar.

Como recordatorio, la CSRD implica: 

  • 12 conjuntos de normas de reporte, los famosos ESRS
  • más de 1 100 puntos de datos
  • cálculos de incertidumbre justificados para cada dato proporcionado
  • la publicación de un plan de acción climática integral
  • la obligación de proporcionar objetivos, trayectorias y planes de financiación para las acciones emprendidas
Lista de obligaciones relacionadas con la CSRD

Abarca temas tan variados como la huella de carbono, la biodiversidad, la contaminación, los recursos hídricos, la política de gobernanza de la empresa, la fuerza laboral y el impacto de su actividad en su cadena de valor...

Y el ejercicio debe repetirse cada año. No es de extrañar, por tanto, que muchos departamentos de RSC y financieros lo vean como una versión moderna del mito de Sísifo.

¿Cómo abordar entonces este tema sin sobrecargar a sus equipos y convertir este reporte ESG en un proceso excesivamente complejo?

La CSRD: un modelo diseñado para pasar a la acción concreta

Lo que suele asustar a las direcciones de RSC no es tanto el número de casillas que hay que rellenar en este informe anual, sino la falta de datos o la ausencia de datos de calidad.

Muchas empresas ya han implementado procesos para medir su huella de carbono en sus alcances 1, 2 y 3, la parte más importante de la CSRD. Sin embargo, los cálculos de incertidumbre, la exposición de los planes de transición, su modelización financiera o la medición del impacto esperado son cuestiones que muy pocas son capaces de responder hoy en día.

Y es totalmente normal.

El primer año de reporte será inevitablemente un año de prueba que requerirá estructuración e iteraciones.

El principio mismo de este informe no financiero, y quizás sea en este punto donde la comunicación ha fallado, es cambiar la mentalidad de las empresas. Se trata precisamente de dejar atrás el simple reporte ESG para pasar a un sistema de gestión de datos ESG.

Esta gestión se organiza en varias etapas: 

  • Identificar las fuentes de datos
  • Recopilar los datos
  • Procesar y transformar estos datos
  • Organizarlos al nivel más granular posible
  • Analizarlos
  • Reportarlos
  • Explotarlos
Sistema de gestión de datos en el marco de una estrategia climática

La CSRD proporciona así a las empresas el modelo que permite tener una visión global de sus datos ESG, gestionarlos y estructurar planes de acción tangibles.

Esta estructura debe permitir, a largo plazo, llevar a cabo planes de acción concretos y, sobre todo, impulsa a las empresas a esforzarse: el esfuerzo de tener una visión a largo plazo, el esfuerzo de fijarse objetivos concretos y medibles y, finalmente, el esfuerzo de financiar estas acciones.

Equiparse para afrontar el reporting

La nomenclatura propuesta por los diversos estándares de reporting extrafinanciero ha dejado obsoleto el uso de la "simple" hoja de cálculo de Excel que, durante años, fue la herramienta de referencia para medir la huella de carbono. Esta limita las posibilidades de análisis y, sobre todo, no es la solución más adecuada para conectar la recopilación de datos con la implementación de una trayectoria de reducción de impacto.

El primer paso esencial antes de lanzarse a publicar un informe extrafinanciero y, por extensión, un plan de acción, es equiparse con la herramienta adecuada. Es la condición sine qua non para apropiarse de los datos recopilados y utilizarlos de manera eficiente.

Esta herramienta deberá ser capaz de ayudarle a: 

1 - Recopilar datos ESG de todo tipo

Se requiere un sistema de recopilación flexible, capaz de recuperar datos en diferentes formatos y a través de diversas fuentes (API, archivos Excel, envío de cuestionarios...), dada la variada procedencia de esta información.

2 - Procesar los datos

La solución debe permitir procesar los datos brutos de entrada para integrarlos en su base de datos ESG. Este proceso es único y complejo en el ámbito de la RSC, ya que estos datos a menudo requieren hipótesis de cálculo, extrapolaciones, etc.

A esta complejidad se suma el imperativo de trazabilidad de dichas hipótesis; necesaria para sus equipos que tratarán estos datos y su evolución año tras año; y necesaria para los auditores que revisarán sus informes extrafinancieros (lo cual es obligatorio en el marco de la CSRD).

3 - Analizar los datos

Una vez procesados los datos, la herramienta debe permitirle organizarlos y analizarlos con la mayor granularidad posible. En el caso del CO2, las distintas fuentes de emisiones deben poder relacionarse con el país de origen, el centro de trabajo correspondiente, el producto diseñado, etc. 

Cuanto más fina sea esta granularidad, más pertinente será su análisis y mejor podrá elaborar planes de acción que permitan actuar de forma concreta sobre los distintos indicadores ESG.

4 - Modelizar planes de acción

La solución elegida debe permitirle, idealmente, reutilizar estos datos para modelar sus distintos planes de acción. Le permite establecer objetivos, un cronograma y medir el impacto que tendrá cada cambio en sus emisiones de gases de efecto invernadero, así como lo que representa en términos de CAPEX y OPEX.

Una vez centralizada toda esta información en la herramienta, basta con extraerla en un formato compatible con las normas establecidas para su informe de sostenibilidad. Solo quedará completar las cuestiones cualitativas.

La CSRD o cualquier otro estándar no son, por tanto, más que funcionalidades adicionales dentro de un sistema de gestión de datos ESG.

Del reporting a la acción concreta: los equipos operativos al mando

El marco impuesto por la CSRD tiene, por tanto, un objetivo subyacente: prepararle para implementar una estrategia ESG.

Usted dispone de: 

  • una estructura de recopilación
  • datos de calidad
  • objetivos con plazos definidos
  • una estimación de los impactos esperados
  • perspectivas financieras

Solo queda organizar este conjunto para identificar las palancas de acción más "rentables". ¿Qué esfuerzos son necesarios (estructurales, humanos, financieros...) para qué resultado esperado? Su plan dependerá de las decisiones que haya podido tomar a la luz de esta reflexión.

En términos de organización, estas acciones no son dirigidas por los departamentos de RSC. Son, en realidad, los equipos operativos quienes están al mando. Aquí también es necesario un cambio de mentalidad. Todo el mundo debe estar implicado para que la implementación sea efectiva. El departamento de RSC define y transmite las grandes orientaciones de la transición medioambiental de la empresa.

Recopila los datos en todos los niveles de la empresa, los consolida para obtener una visión global del grupo, define los objetivos y acompaña a los equipos operativos en la implementación de las acciones necesarias para alcanzarlos.

Una vez implementadas estas acciones, los datos actualizados vuelven al departamento de RSC, permitiéndole, año tras año, enriquecer su informe CSRD y ajustar las acciones en función de los objetivos a alcanzar.


La CSRD le permite establecer un círculo virtuoso basado en un sistema sólido de gestión de datos ESG. Este enfoque, visto durante mucho tiempo como una carga, es en realidad mucho más que un mal necesario a corto plazo: es un verdadero trampolín que facilita el desarrollo de acciones concretas y el cumplimiento de sus objetivos a medio y largo plazo.