Mercados de carbono y taxonomía, ¿en qué punto nos encontramos hoy?

1. ¿Qué es el MAFC?
En 2005, Europa puso en marcha el mayor mercado de carbono del mundo con el objetivo de controlar y limitar la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos: el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (RCDE). Los Estados miembros fijan anualmente un límite máximo decreciente de emisiones de carbono en el mercado y, posteriormente, los asignan de forma gratuita o mediante subastas a las empresas, lo que abarca aproximadamente 11 000 instalaciones en 31 países, cerca del 45% de los GEI de la UE. El mecanismo pretende recompensar a las empresas más responsables, que pueden revender sus activos, y penalizar a las que emiten demasiado carbono, obligándolas a comprar derechos en el mercado.
Actualmente, la UE trabaja en un nuevo dispositivo que pretende ser complementario al RCDE: el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC) o, como se le conoce comúnmente, impuesto al carbono en frontera :
- En marzo de 2022, el Consejo Europeo alcanzó un acuerdo sobre el texto reglamentario que lo regula.
- Los días 16 y 17 de diciembre de 2022, la UE acordó nuevos puntos que incluyen la ampliación de los sectores afectados y una aceleración en la implementación del mecanismo, con objetivos más ambiciosos a medio plazo.
Como recordatorio rápido del marco, el texto del MAFC forma parte del paquete “Objetivo 55” propuesto en el marco del Pacto Verde para Europa, regulado por la Ley Europea del Clima. El objetivo del pacto es convertirnos en el primer continente climáticamente neutro para 2050, con el objetivo intermedio de reducir las emisiones de GEI en un 55% para Europa de aquí a 2030 en comparación con el año de referencia 1990. En este artículo veremos en qué consiste el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono y su estrecha relación con el RCDE.
2. ¿Por qué un nuevo mecanismo de carbono?
Con el Pacto Verde Europeo, la UE demuestra su firme ambición de convertirse en pionera de la transición ecológica. En consecuencia, esta voluntad conlleva inevitablemente normativas muy restrictivas y, en ocasiones, perjudiciales para las empresas del territorio.
El principal riesgo de esta asimetría entre la UE y el resto del mundo (zonas fuera de la UE, Espacio Económico Europeo y Suiza) es la deslocalización y la transferencia de las emisiones de gases de efecto invernadero hacia países con menos restricciones en materia medioambiental. Algunas empresas se beneficiarían de trasladar sus actividades más emisoras a terceros países (reducción de costes) y algunos productos de la UE correrían el riesgo de ser sustituidos por productos importados con mayor huella de carbono.
ElEl objetivo principal del impuesto al carbono es, por tanto, prevenir las fugas de carbono de la UE así como limitar el traslado de la responsabilidad de las emisiones contaminantes a dichos países, cuando los bienes y servicios producidos están destinados a Europa. No contener estas fugas perjudicaría considerablemente los esfuerzos de reducción de emisiones de GEI de la UE, ya que, desde una perspectiva global, las reducciones reales a nivel local se verían compensadas o incluso superadas por el aumento de las emisiones deslocalizadas.
Por último, al imponer este mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono, Europa también espera incentivar a los países socios a implementar políticas climáticas tan ambiciosas como las europeas para seguir siendo competitivos en su mercado.
3. ¿Cómo funciona el MACF?
El mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono obligará a las empresas importadoras a comprar certificados, es decir, cuotas de carbono al precio de mercado (cuyo importe, expresado en €/tonelada de CO2, es fijado cada semana por el RCDE) según la mercancía importada, o bien a demostrar que el productor ya ha abonado el importe correspondiente.
Para estar en regla, los importadores deberán declarar cada año, antes del 31 de mayo, la mercancía importada durante los últimos 12 meses, el volumen de carbono asociado a la misma y justificar sus compras de certificados MACF correspondientes. El número de cuotas adquiridas deberá corresponder a la intensidad de carbono que tendría el mismo producto fabricado dentro de la UE. Según la diferencia, el balance se reequilibrará mediante una penalización si la empresa no justifica suficientes certificados, o mediante una deducción en caso contrario.
Hoy en día, la OCDE observa que existe poca deslocalización del carbono generado por el RCDE. Es posible que esto deje de ser así a largo plazo, a medida que Europa avance en su descarbonización con vistas a los objetivos del Pacto Verde. Por tanto, el objetivo a largo plazo del MACF es sustituir el sistema actual de asignación de cuotas gratuitas del RCDE y prevenir posibles fugas de carbono. Estos derechos de emisión gratuitos se irán eliminando progresivamente hasta desaparecer por completo en 2034. Paralelamente, las cuotas ofrecidas en el mercado se reducirán un 62% en 2030 respecto a 2005, frente al 43% de reducción fijado antes de este nuevo acuerdo, siempre con el objetivo de acelerar aún más la transición hacia el MACF.
En cuanto a los ingresos recaudados por este nuevo impuesto al carbono, el 75% se destinará al presupuesto de la UE para reactivar la economía europea y hacerla más autónoma frente a otras economías.
4. MACF: ¿quién está afectado?
Para garantizar la implementación del mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono, el despliegue previsto es gradual en cuanto a los sectores y las categorías de emisiones consideradas (alcances 1, 2, 3). Por tanto, los productos afectados evolucionarán en los próximos años. Por el momento, el MACF solo afecta a las emisiones directas (alcance 1) en la fabricación de productos y concierne a cinco de los sectores más emisores y con mayor riesgo de fuga de carbono. Los sectores son los siguientes:
- Cemento
- Aluminio
- Fertilizantes
- Producción de energía eléctrica
- Hierro y acero
- Hidrógeno
En diciembre de 2022, la Unión Europea alcanzó un acuerdo sobre la aplicación de este impuesto al carburante, al gas y al gasóleo de calefacción, lo cual tendrá un fuerte impacto en los hogares. También adoptó una ampliación del ámbito de aplicación del impuesto, que en una segunda fase abordará el sector marítimo, las emisiones de los vuelos aéreos intraeuropeos y las plantas de incineración de residuos (aún en fase de debate en la UE).
Entre los sectores que sería interesante ver integrados en este MACF, cabe destacar las industrias del papel y cartón y de los productos químicos, entre otras. Ambos contribuyen en un 8% a las emisiones del sector industrial europeo.

A día de hoy, el MACF solo se dirige a los productos primarios ya que son más sencillos de seguir desde el punto de vista de las emisiones de carbono, a diferencia del resto de la cadena de valor, cuya complejidad de reporte aumenta con la diversidad de productos. El riesgo de limitar el MACF a los productos primarios es crear una fuga de carbono hacia las etapas posteriores de la producción, y así limitar los resultados de reducción de emisiones deseados. Habrá que esperar a la segunda fase de despliegue y a los resultados obtenidos para esperar una revisión de los productos cubiertos por el MACF e impulsar una descarbonización de la cadena de valor más amplia.
5. ¿Cuáles son las próximas fechas clave del MACF?
Se han definido diferentes fases para el despliegue:
- 2023 : Inicio del reporte para las empresas afectadas sobre las emisiones relacionadas con sus productos importados,
- 2026 : Puesta en funcionamiento del MACF y coexistencia con el RCDE (asignación de cuotas de carbono gratuitas), posible actualización de los alcances e industrias cubiertas,
- 2034 : Fin de la asignación de derechos de emisión gratuitos del RCDE y transición completa hacia el MACF.
6. Algunas reservas sobre el MACF
La complejidad en el seguimiento y el establecimiento del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono residirá en varios puntos importantes, entre los cuales:
- La dificultad de trazabilidad del carbono (por ejemplo, especialmente para el seguimiento del origen de la electricidad consumida) y los costes de implementación de los informes de carbono. La UE concede tres años a las empresas para perfeccionar sus informes de carbono.
- El diálogo con terceros países sobre la medida para evitar posibles represalias comerciales. Habrá que esperar que los países socios se sientan alentados a establecer un sistema de tarificación del carbono similar y/o a invertir en tecnologías de producción más “verdes” con el fin de facilitar los intercambios comerciales sujetos al MACF.
- El riesgo de un aumento de los precios de los productos brutos, pero también de los productos acabados. El impacto ya es medible tras los acuerdos de finales de 2022, que afectan especialmente a las energías primarias fósiles todavía ampliamente consumidas por los hogares. La UE deberá justificar cómo apoyará a los consumidores más vulnerables frente a la adición de la tasa de carbono, mediante la redistribución de ayudas desde su “Fondo Social para el Clima”.
- El riesgo de una disminución de la competitividad europea en la exportación, ya que el MACF solo se aplica a las importaciones en la UE.
- La limitación actual para la primera fase de despliegue al alcance 1 de las emisiones de los productos.
Dado que el despliegue previsto es progresivo y está sujeto a ajustes, la UE podrá, tras evaluar los efectos durante la primera fase de despliegue (informes de emisiones importadas desde 2023), extender esta tasa de carbono en frontera a varios sectores nuevos. Sería interesante y pertinenteextender esta tasa a las emisiones de los alcances 2 y 3 de los productos que hoy en día no se tienen en cuenta.
Conclusión
El MACF constituye un avance importante en el plan de descarbonización de la economía europea para lograr un continente neutro de aquí a 2050.
Aunque muchos puntos deberán perfeccionarse y vigilarse durante su despliegue, el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono es alentador, ya que demuestra que la UE avanza en los temas de responsabilización de las empresas en materia de carbono, con medidas más ambiciosas que implican a los actores externos al continente. Los objetivos fijados por la UE para 2050 se integran así en la economía mundial y podrían incitar a más países a seguir la senda de una descarbonización a la altura de los retos de la transición medioambiental.
Bibliografía
1 - Ajuste en frontera por emisiones de carbono: riesgos y oportunidades para la industria europea
3 - Mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono: preguntas y respuestas
4 - Acuerdo en el Consejo sobre el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM)





