Alcance 4: Todo lo que debe saber sobre las emisiones evitadas para su estrategia climática

El Scope 4 es el complemento ideal para la medición de la huella de carbono, ya que permite medir y poner en valor las emisiones evitadas gracias a las soluciones de una empresa, consolidándose como una palanca estratégica de rendimiento, innovación sostenible y diferenciación frente al lavado de imagen verde.

Sophie Gosteau
Climate copywriter
Publication : 
28.05.2026

🔎 Puntos clave

  • Una medición del impacto positivo: A diferencia de los Scopes 1, 2 y 3, que miden la huella de carbono real generada, el Scope 4 contabiliza las emisiones evitadas por los clientes gracias al uso de los productos o servicios de la empresa.
  • Una palanca de rendimiento y atractivo: Aunque no es obligatorio bajo la CSRD, calcular el Scope 4 permite poner en valor una estrategia baja en carbono, orientar la innovación sostenible y atraer a inversores atentos a la contribución climática.
  • Se requiere una metodología rigurosa: El cálculo se basa en la diferencia entre un escenario de referencia y la solución real; debe apoyarse en marcos reconocidos (como la Guidance on Avoided Emissions del WBCSD o la Net Zero Initiative).
  • Sin compensación (cuidado con el greenwashing): Las emisiones evitadas son un diferencial virtual y nunca deben restarse de la medición oficial de la huella de carbono (Scopes 1, 2, 3); deben publicarse por separado y de manera transparente.

Al complementar la medición obligatoria de la huella de carbono, el Scope 4 abre una nueva forma de medir y demostrar el impacto climático positivo de los productos y servicios de una empresa.

¿Qué es el Scope 4? Definición y alcance

El GHG Protocol, el marco de referencia mundial de contabilidad de carbono desarrollado por el World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), estructura las emisiones de gases de efecto invernadero de una organización en tres alcances:

  • el Alcance 1: las emisiones directas por combustión
  • el Alcance 2: las emisiones indirectas relacionadas con la energía adquirida
  • y el Alcance 3 : todas las demás emisiones indirectas, tanto aguas arriba como aguas abajo de la cadena de valor.

Estas emisiones existen físicamente. Su suma refleja la huella de carbono efectivamente generada por una organización. Son objeto de una contabilidad de carbono basada en estándares definidos oficialmente. Pueden contabilizarse con precisión mediante un software de cálculo de huella de carbono.

Los Alcances 1, 2 y 3 miden, por tanto, lo que emite una empresa. 

El Alcance 4, por su parte, mide lo que se evita.

Introducido conceptualmente por el WRI en 2013, el Alcance 4 designa la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se produce fuera del perímetro de actividad de una organización, pero que es directamente atribuible al uso de sus productos o servicios.

En otras palabras: si una empresa comercializa una solución cuya adopción permite a sus clientes emitir menos de lo que habrían emitido de otro modo, esas emisiones no producidas constituyen su Alcance 4.

Por ejemplo:

Un producto o servicio… … que sustituye a … … permite evitar
un proveedor de soluciones de videoconferencia que sustituye a los desplazamientos en avión las emisiones de CO2 relacionadas con el transporte
un fabricante de neumáticos de baja resistencia a la rodadura que reduce el consumo de combustible de sus clientes emisiones de CO2 relacionadas con la combustión de carburante
un proveedor local de equipos informáticos reacondicionados que sustituye a la fabricación de equipos nuevos las emisiones de GEI relacionadas con la fabricación y el transporte de productos nuevos y con la extracción de materiales
un proveedor de movilidad compartida que sustituye a la compra y el uso de vehículos individuales para los desplazamientos las emisiones de GEI relacionadas con el uso/la fabricación de vehículos individuales
un SaaS o una deeptech que optimiza el consumo de recursos que evita las pérdidas energéticas y el despilfarro de recursos emisiones de GEI innecesarias

En cada uno de estos casos, el impacto positivo se produce en el cliente, no dentro de la empresa.

No obstante, hay que tener cuidado: el Alcance 4 no es un alcance oficial. A diferencia de los Alcances 1, 2 y 3, definidos y regulados rigurosamente desde 2001 (GHG Protocol Corporate Standard), el Alcance 4 aún no ha sido objeto de una estandarización internacional vinculante.

Ni la CSRD europea ni la iniciativa Science Based Targets (SBTi) exigen declararlo por el momento.

¿Por qué el Alcance 4 se está convirtiendo en una ventaja?

El Alcance 4 responde a una necesidad real de las empresas cuyos productos o servicios son estructuralmente descarbonizantes: eficiencia energética, movilidad sostenible, economía circular, sobriedad digital y otras tecnologías de transición

para sus departamentos de RSC, centrarse únicamente en lo que emite la empresa resulta contraproducente.

Desde el momento en que una empresa crece, sus alcances 1, 2 y 3 aumentan mecánicamente. El alcance 4 les permite demostrar que este crecimiento va acompañado de un impacto positivo neto en el sistema: calcular sus emisiones evitadas les permite poner en valor su posicionamiento como actores bajos en carbono.

En el marco de la CSRD, el alcance 4 no sustituye ninguna obligación de la norma ESRS E1, pero enriquece la información no financiera en tres puntos específicos donde la norma deja espacio para información voluntaria y cualitativa: la documentación del plan de transición (E1-1), la materialidad del impacto positivo (SBM-3) y, sobre todo, la cuantificación de las oportunidades climáticas y los ingresos bajos en carbono (E1-9).

Las empresas que hayan estructurado su alcance 4 antes de que la norma lo imponga habrán tomado ventaja: transforman una exigencia de reporte en una ventaja competitiva demostrable.

Es también aquí donde el alcance 4 puede convertirse en una herramienta de gestión de la innovación sostenible: permite tomar decisiones estratégicas en materia de innovación.

Al realizar el ejercicio producto por producto, es posible descubrir que algunos productos "verdes" tienen un impacto evitado mucho menor de lo previsto, mientras que otras líneas secundarias poseen un potencial mayor que puede desarrollarse.

El alcance 4 es también una ventaja frente a los inversores. Para ellos, el alcance 4 es un indicador del potencial de transición y de creación de valor futuro. Cada vez prestan más atención a la reducción de riesgos y a la contribución a la transición.

El alcance 4 es un indicador de contribución climática: las emisiones evitadas pueden conducir a una estimación más precisa del impacto de carbono de una cartera de inversiones (la contribución neta) y, por tanto, fomentar la reasignación de capital hacia el desarrollo de soluciones útiles para la transición.

Metodología: ¿Cómo calcular las emisiones evitadas?

Los marcos de referencia 

Aunque el cálculo del alcance 4 aún no ha sido objeto de una estandarización internacional, puede apoyarse en marcos de referencia sólidos:

Calcular las emisiones evitadas

El cálculo de las emisiones evitadas se basa en una ecuación aparentemente sencilla:

Emisiones evitadas = Emisiones en la situación de referencia – Emisiones en la situación con la solución

La solidez del cálculo depende del rigor con el que se defina el escenario de referencia (baseline).

El escenario de referencia responde a la pregunta: ¿qué habría ocurrido si el producto o servicio no hubiera existido? ¿Qué solución habría utilizado el cliente en su lugar?

En la práctica coexisten dos enfoques principales. Se detallan en este documento fundamental publicado por el GHG Protocol.

El documento distingue rigurosamente entre:

  • El enfoque atribucional : compara los inventarios de ciclo de vida (ACV) del producto evaluado y de un producto de referencia que cumple la misma función. Este enfoque es más accesible, pero ignora los efectos de mercado (efectos rebote, sustitución indirecta, variaciones de precios).
  • El enfoque consecuencial : mide el cambio total de emisiones a escala del sistema, incluyendo todos los efectos indirectos. Es más complejo, pero es el único que captura la realidad de los impactos sistémicos.

Independientemente del enfoque elegido, se deben cumplir varios requisitos para garantizar la fiabilidad del cálculo:

  • Pertinencia del escenario : el escenario de referencia debe representar la alternativa más probable, no la más desfavorable en términos de carbono.

  • Alcance funcional idéntico : la solución evaluada y el escenario de referencia deben prestar el mismo servicio bajo las mismas condiciones.

  • Consideración de los efectos rebote : si una solución hace que un servicio sea menos costoso (en tiempo o dinero), puede inducir un aumento del consumo global que anule parcialmente los beneficios. Estos efectos deben estimarse e integrarse.

  • Trazabilidad y transparencia : todas las hipótesis deben estar documentadas, justificadas e idealmente validadas por un tercero independiente.

  • Temporalidad : los factores de emisión evolucionan con el tiempo (por ejemplo, la matriz eléctrica se ha descarbonizado y seguirá haciéndolo). Un cálculo de emisiones evitadas debe especificar el año de referencia e, idealmente, actualizarse con regularidad.

Este rigor metodológico permite ganar credibilidad: una empresa capaz de presentar un cálculo documentado, transparente y validado de sus emisiones evitadas cuenta con un argumento de diferenciación mucho más sólido que una simple declaración de "solución verde".

Esto nos lleva a la elaboración de informes y a las trampas que debemos evitar para prevenir cualquier riesgo de greenwashing.

Las trampas que evitar: informes y greenwashing

El error fundamental que debe evitarse al elaborar informes es creer que las emisiones evitadas pueden compensar, total o parcialmente, las emisiones reales de los Alcances 1, 2 y 3.

Es por esta razón que la ADEME al igual que NZI, prefieren hablar de emisiones de gases de efecto invernadero evitadas y no de Alcance 4, para evitar cualquier riesgo de confusión.

De hecho, poner el Alcance 4 al mismo nivel que los Alcances 1, 2 y 3 es metodológicamente incorrecto:

  • el Alcance 1, el Alcance 2 y el Alcance 3 miden emisiones reales, flujos de GEI que existen físicamente en la atmósfera
  • el Alcance 4, por su parte, mide un diferencial hipotético: emisiones que podrían haber existido pero que no tuvieron lugar gracias a una solución determinada.

Las emisiones evitadas deben declararse por separado de la contabilidad de carbono oficial, en un informe complementario independiente.

Su comunicación debe ir acompañada de la metodología detallada, las hipótesis adoptadas y el escenario de referencia utilizado.

Cualquier presentación que dé la impresión de una reducción neta en el balance de emisiones de una empresa constituye una forma de lavado de imagen verde o greenwashing.

La separación estricta entre la huella de carbono y las emisiones evitadas permite, además, gestionar ambas dimensiones por separado: 

  • reducir la huella de carbono por un lado
  • maximizar el impacto positivo por otro

lo cual es, precisamente, el objetivo a alcanzar.

Ante el riesgo de ser acusadas de greenwashing, muchas empresas ya dudan a la hora de comunicar sus compromisos de RSC.

Las emisiones evitadas aumentan este riesgo, de ahí la importancia de sistematizar la implementación de procesos de revisión por pares y certificación independiente. Un Alcance 4 auditado por un tercero es una garantía de credibilidad y una señal de madurez.

Aunque la CSRD no obliga a informar sobre las emisiones evitadas en los informes de sostenibilidad, al Alcance 4 le interesa integrarse desde ya en las estrategias de descarbonización de las empresas.

Es un indicador que contribuye a transformar la RSC de un "centro de costes" a un "motor de rendimiento y creación de valor".

Al contribuir positivamente a la descarbonización del sistema y fomentar así la independencia respecto a los combustibles fósiles (cuyo suministro puede fluctuar debido a tensiones geopolíticas), el Alcance 4 se convierte en una herramienta de gestión de la innovación sostenible.