Para una empresa, implementar una trayectoria de carbono es un proyecto ambicioso pero necesario. Necesario por varias razones: no solo para contribuir a la lucha contra el calentamiento global y sus consecuencias, sino también para garantizar la sostenibilidad de la organización.
Porque las consecuencias del calentamiento global inevitablemente impactarán en su actividad, y esa es una de las razones por las que los inversores, al igual que los consumidores, son hoy muy exigentes con los indicadores ESG de las empresas y sus objetivos de descarbonización.
A esto se suman las obligaciones normativas, como la CSRD, que obligará a las empresas europeas a ser transparentes sobre estos datos y objetivos, y la CSDDD , que pronto impondrá la implementación y el seguimiento de una trayectoria de descarbonización.
Sin embargo, embarcarse en un proyecto de carbono es complejo y, antes de empezar, es mejor evitar ciertos escollos. Estos son los 10 errores más frecuentes.
1- No integrar la gobernanza en el proyecto
El primer error, relativamente común, es subestimar la importancia del proyecto de carbono. No obstante, las nuevas obligaciones normativas tienden a situar el tema del carbono en lo más alto de la lista de prioridades.
Es necesario que su proyecto de carbono involucre directamente a la dirección de su empresa. ¿Por qué? Un proyecto de carbono requiere la participación de todas sus partes interesadas, tanto internas como externas. Cuando la dirección lidera este proyecto, envía un mensaje claro sobre la importancia que le otorga y facilita la movilización de todos los actores que deberán contribuir a él. Además, la dirección está directamente afectada por los resultados de su estrategia de carbono. De hecho, los consumidores y los inversores son especialmente exigentes con las políticas medioambientales de las empresas. Por tanto, un proyecto de carbono tiene un fuerte impacto en la sostenibilidad de la empresa y en sus perspectivas de crecimiento.
El último estudio realizado por Tennaxia sobre el nivel de preparación de las empresas para la CSRD muestra que el 89% de las empresas encuestadas ha integrado a un miembro del comité de dirección, comité ejecutivo o consejo de administración en su equipo de proyecto dedicado a este nuevo formato de reporte extrafinanciero.
2- No estructurar sus datos de antemano
No empiece a buscar datos sin haber realizado previamente un trabajo de estructuración. Hágase las preguntas adecuadas: ¿Cómo deseo analizar estos datos? ¿Cuáles necesito? ¿Dónde se encuentran? ¿Quién dispone de ellos?
Un trabajo de modelización de su organización es crucial antes de lanzarse a la etapa de recopilación de datos.Se trata, por ejemplo, de listar todas sus oficinas y centros de producción, clasificándolos por actividad y/o por país.
A este trabajo de modelización de su organización se añade el de la creación de un árbol de categorías que le permitirá obtener una visión granular de sus datos. Esto permite actuar con precisión sobre las emisiones identificadas.
Por ejemplo, el consumo de energía en sus fábricas de Francia y Alemania no tendrá el mismo impacto de carbono debido a las diferencias en el mix energético de ambos países. Por lo tanto, debe registrar estos datos en categorías distintas para poder aplicarles posteriormente el factor de emisión adecuado y actuar de manera eficaz (y probablemente diferente) sobre estas dos fuentes de emisiones de GEI. Lo mismo ocurre con la compra de materias primas: si, por ejemplo, utiliza tanto materiales nuevos como reciclados, el factor de emisión aplicado será distinto. Por ello, debe disponer de categorías diferentes para estas dos fuentes de suministro.
3- Olvidar involucrar a sus partes interesadas
Empleados, proveedores... Un proyecto de carbono, aunque sea dirigido por una persona o un equipo dedicado, requiere la implicación de todos en la empresa, tanto de las partes interesadas internas como externas. Esto es necesario tanto para la recopilación de datos requerida para la medición de su huella de carbono corporativa como para la implementación de las acciones de descarbonización.
El papel del responsable del proyecto es movilizar a los actores que desempeñarán un rol en la trayectoria de descarbonización. Dado que suelen ser perfiles muy operativos, será necesario aplicar una labor pedagógica desde el lanzamiento del proyecto para explicar su importancia, sus objetivos y por qué su contribución es necesaria.
Esta etapa no solo es necesaria para la implementación efectiva de su proyecto de carbono, sino que también le permitirá hacerlo más eficiente al beneficiarse de los comentarios y observaciones de las personas directamente involucradas en el terreno.
4 - Descuidar la fiabilidad de los datos recopilados
Los datos que recopile en su plataforma de huella de carbono le permitirán realizar posteriormente la medición de su impacto. Para que esta sea aprovechable, los datos deben ser de calidad.
Priorice siempre, cuando sea posible, el dato físico sobre el dato monetario. Al ser más preciso, podrá ser reanalizado en caso de que cambie el factor de emisión para lograr una mejor comparabilidad año tras año, sin riesgo de verse distorsionado por fluctuaciones económicas como la inflación.
Extrapolar datos también puede suponer un riesgo. A menudo considerada una solución sencilla cuando es difícil obtener un dato preciso, la generalización de las extrapolaciones puede falsear por completo los resultados de su proyecto de carbono.
5- Pasar por alto el alcance 3
Si se realiza correctamente, la modelización de su organización y del árbol de categorías previa a la recopilación debe permitirle obtener una visión exhaustiva de los datos necesarios para medir su huella de carbono, al menos en lo que respecta a los alcances 1 y 2.
Sin embargo, no crea que sus emisiones terminan en la puerta de su empresa. Medir el alcance 3 de sus emisiones es crucial. Este corresponde a las emisiones de su cadena de valor, es decir, al conjunto de emisiones indirectas (aguas arriba y aguas abajo) de sus actividades. Transporte de mercancías, producción de materias primas, gestión de residuos... todas estas actividades generan emisiones de gases de efecto invernadero que le son imputables.
La medición del alcance 3 es aún más importante dado que, a menudo, representa la gran mayoría de las emisiones de CO2 de las empresas, un 92% de media según el CDP.
Además, tener en cuenta las emisiones generadas por su cadena de valor se ha convertido en un requisito en la mayoría de los estándares internacionales de información no financiera. Por lo tanto, asegúrese de incluir los alcances 1, 2 y 3.
6- No anticipar la repetibilidad del ejercicio y la comparabilidad de los resultados
Medir sus niveles de emisiones de gases de efecto invernadero solo tiene sentido si desea actuar sobre ellos posteriormente y establecer una trayectoria de carbono. Por ello, debe asegurarse de hacer todo lo posible para garantizar la repetibilidad del ejercicio año tras año y, sobre todo, la comparabilidad de los resultados.
Estos principios son esenciales para poder fijar objetivos de reducción de emisiones de GEI a largo plazo. Esto requiere tener una visión clara del árbol de categorías que modeliza su organización y del nivel de granularidad de los datos que desea recopilar para poder actuar después sobre las distintas fuentes de emisión.
7 - Empezar sin haber definido la metodología adecuada
Existen diferentes métodos para medir su huella de carbono. En función de sus retos y obligaciones, debe elegir el que mejor se adapte a su modelo. Entre ellos se encuentran el método Bilan Carbone promovido por la ADEME, la norma ISO 14064 o el GHG Protocol. Estas metodologías de contabilidad de carbono, reconocidas internacionalmente, le permiten cumplir con los principales estándares de informes de sostenibilidad.
Tenga presente la importancia de la repetibilidad y la comparabilidad en sus mediciones de huella de carbono. Cambiar de método de medición de un año a otro puede impedirle comparar sus resultados y, en última instancia, evaluar con precisión los resultados de su trayectoria de descarbonización.
8 - Fijar objetivos poco realistas
Establecer metas demasiado ambiciosas y, peor aún, comunicarlas, solo terminará perjudicando su imagen y credibilidad ante sus grupos de interés. No caiga en la trampa del lavado de imagen verde o greenwashing. Sea pragmático. Comprometerse con un plan de descarbonización requiere necesariamente inversiones. Debe tener en cuenta la viabilidad operativa de las acciones que desea emprender, sus costes, su amortización o su rentabilidad a largo plazo.
Herramientas como el módulo Reduce de Traace pueden ayudarle a construir su trayectoria de carbono, estimar los resultados de sus acciones en su huella de carbono y modelar su coste. Metodologías como la de la SBTi, le ayudan a establecer objetivos basados en un enfoque científico.
9 - No definir un calendario preciso
Los objetivos bien definidos deben enmarcarse en una temporalidad clara. Sin un cronograma, es tentador posponer constantemente las acciones, mientras que un plazo demasiado corto puede impedir la movilización de los recursos humanos y financieros necesarios, e incluso poner en riesgo sus actividades.
La UE, por ejemplo, desea reducir sus emisiones en un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2050. Esta temporalidad, que se inscribe en el marco de los Acuerdos de París, es la que hoy cuenta con el consenso de numerosos actores económicos y financieros.
10 - Confundir contribución de carbono y compensación de carbono
Muchas empresas se han sentido tentadas en los últimos años a integrar mecanismos de compensación en su trayectoria de carbono. La compensación es un concepto demasiado ambiguo para ser considerado en una trayectoria de carbono seria. Sugiere erróneamente que, bajo el principio de plantar árboles, se pueden mantener los niveles de emisiones de CO2.
Lejos de denigrar a los promotores de proyectos que generan créditos de carbono, los profesionales del sector prefieren hablar de contribución en lugar de compensación. La adquisición de créditos de carbono se considera un “bonus”. Usted ayuda a luchar contra el calentamiento global invirtiendo en el desarrollo de sumideros de carbono, pero esto debe estar desvinculado de las emisiones generadas por sus actividades.
Desde el punto de vista estrictamente normativo, la mayoría de los estándares de información no financiera no tienen en cuenta la adquisición de créditos de carbono al medir las emisiones de GEI de las empresas. Estos pueden mencionarse, pero en categorías separadas para evitar confusiones entre las emisiones de la empresa y sus esfuerzos de contribución.
Conclusión
El éxito de un proyecto de carbono requiere anticipación, rigor e implicación de todas las partes interesadas. Evitar errores comunes, ya sea una mala gobernanza, una recopilación de datos imprecisa o unos objetivos mal calibrados, es crucial para construir una estrategia de carbono sólida y duradera. Al apoyarse en una metodología adecuada y fijarse objetivos realistas, las empresas no solo pueden cumplir con los requisitos normativos, sino también contribuir activamente a la lucha contra el calentamiento global mientras refuerzan su sostenibilidad.





