Las empresas francesas que han realizado un balance de carbono y han iniciado un proceso de descarbonización de sus actividades han oído hablar, sin duda, del sello bajo en carbono. Este debe orientar a las empresas hacia proyectos de compensación de carbono, o más bien de contribución al carbono, que cumplan con un pliego de condiciones estricto establecido por el Ministerio de Transición Ecológica.
Mientras que el mercado de los créditos de carbono ha sufrido diversos escándalos hasta el punto de adquirir una reputación relativamente mala, este sello permite identificar proyectos de reducción y captura de CO2 considerados fiables, ya que cuentan con una certificación establecida por el Estado francés.
¿Cómo funciona este sello? ¿Cuáles son sus requisitos? ¿Cómo puede un proyecto obtener la certificación?
¿Qué es el sello bajo en carbono?
Como derivación de la Estrategia Nacional Baja en Carbono (SNBC), el sello bajo en carbono es una herramienta exclusivamente francesa destinada a desarrollar, financiar y poner en valor proyectos de reducción y captura de CO2 llevados a cabo en territorio francés.
¿En qué contexto se creó?
El Protocolo de Kioto, ratificado en 1997 por más de 180 países, introdujo el principio de las emisiones de créditos de carbono. Estos créditos pueden obtenerse mediante la financiación de proyectos de captura o reducción de emisiones de CO2 en todo el mundo. Inicialmente, debían permitir a los países industrializados financiar proyectos emprendidos en países en vías de desarrollo.
A esto le siguieron los Acuerdos de París de 2015, destinados a luchar contra el calentamiento global limitando el aumento de las temperaturas muy por debajo de los +2 °C. Para alcanzar este objetivo, Francia, y la Unión Europea en general, acordaron a través del Pacto Verde Europeo el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050, de acuerdo con las recomendaciones del IPCC.
Es en este marco que Francia puso en marcha la Estrategia Nacional Baja en Carbono, su plan para alcanzar este objetivo de neutralidad. El sello bajo en carbono, lanzado en 2019 por el Ministerio de Transición Ecológica y Solidaria, es una de las herramientas que componen este plan destinado a reducir las emisiones de GEI. Es también una palanca de descarbonización citada en numerosas ocasiones en la Ley Clima y Resiliencia de 2021, lo que demuestra la voluntad del Estado francés de convertirlo en un elemento importante de su plan de transición.
¿Cuál es el objetivo del sello bajo en carbono?
En primer lugar, el enfoque iniciado por el sello bajo en carbono es político.
Para alcanzar sus objetivos de neutralidad, Francia ha querido desarrollar su propio sistema de contribución al carbono. Mientras que los proyectos que permiten emitir créditos de carbono se llevan a cabo en su mayoría en países en vías de desarrollo, el Estado francés ha querido fomentar su desarrollo en su territorio nacional.
De este modo, pone en valor los proyectos locales realizados a favor de la transición medioambiental y permite a ciertos actores, como los del sector agrícola, encontrar financiación que les ayude a acompañar su transición hacia un modelo sostenible.
Es también una forma de controlar mejor la viabilidad de los proyectos llevados a cabo, dado que la emisión de créditos de carbono en todo el mundo ha sido objeto de numerosos escándalos en los últimos años, especialmente en cuanto a la fiabilidad de los proyectos en materia de reducción o secuestro de carbono.
Los objetivos declarados por el Ministerio de Transición Ecológica mediante el despliegue del sello bajo en carbono son múltiples:
- Fomentar el desarrollo de proyectos de reducción de emisiones y de secuestro de carbono que vayan más allá de los ya establecidos por el marco legislativo.
- Controlar y certificar la viabilidad de los proyectos de reducción y secuestro de carbono proporcionando un marco reglamentario adecuado.
- Reorientar la financiación privada hacia proyectos con vocación sostenible que permitan contribuir al objetivo de neutralidad de carbono de Francia para el año 2050.
¿Cuáles son los criterios de selección?
Para empezar, hay que precisar que el sello bajo en carbono nace de una iniciativa voluntaria de los promotores de proyectos. No existe ninguna obligación legal que les obligue a certificar sus proyectos de reducción de emisiones de GEI.
El sello bajo en carbono certifica proyectos destinados a reducir o secuestrar carbono. Estos proyectos pueden iniciarse en todos los sectores de actividad y deben seguir uno de los métodos validados por el sello bajo en carbono. Permiten generar créditos de carbono que luego son comprados por las empresas, permitiéndoles así contribuir a la neutralidad de carbono global.
Hasta la fecha, hay 864 proyectos con el sello en toda Francia y 194 de ellos han sido financiados al 100%.
Para obtener el sello bajo en carbono, un proyecto debe ser obligatoriamente adicional. La adicionalidad exige a los promotores de proyectos demostrar que estos permiten reducir las cantidades de emisiones de GEI en comparación con un escenario de referencia. Por ejemplo, plantar árboles en un terreno inicialmente no arbolado permite secuestrar más CO2 que dejarlo en su estado original.
La adicionalidad es, además, uno de los 5 principios fundamentales para la emisión de créditos de carbono, junto con la mensurabilidad, la verificabilidad, la permanencia y la unicidad que también se tienen en cuenta durante la fase de evaluación del proyecto por parte de las autoridades competentes.
Los proyectos realizados deben presentar también beneficios adicionales, es decir, que idealmente deben tener un impacto positivo en otros elementos como la calidad del suelo, del agua o la biodiversidad. Esto implica, por supuesto, que, a la inversa, el proyecto no debe tener efectos negativos graves en otros factores (sociales, ambientales, económicos, etc.).
Los beneficios adicionales considerados se dividen en 4 categorías:
- impacto socioeconómico: el desarrollo económico y el atractivo territorial se tienen muy en cuenta, ya sea mediante la creación o el mantenimiento de empleos o cualquier otro beneficio socioeconómico positivo a escala del territorio donde se implanta el proyecto.
- biodiversidad: la preservación de la biodiversidad y la protección de los seres vivos son elementos cruciales. Por ello, se consideran los efectos beneficiosos relacionados con el desarrollo de la agroecología, la protección de los polinizadores o la restauración de los ecosistemas.
- protección del agua: la protección a largo plazo de la calidad de las aguas subterráneas y superficiales también forma parte de los criterios. Esto incluye sistemas de tratamiento, riego, protección de zonas húmedas, etc.
- preservación de los suelos: este beneficio adicional tiene en cuenta el mantenimiento de la calidad del suelo. La lucha contra la erosión, la agroforestería y el enriquecimiento mediante materia orgánica son métodos que permiten mantener su fertilidad y mejorar su capacidad de almacenamiento de CO2.
¿Cómo obtener el sello de bajo carbono?
Los proyectos pueden ser presentados por cualquier persona física o jurídica, ser individuales o colectivos, y deben seguir un protocolo estricto de 4 etapas para obtener el sello, seguidas de 2 etapas complementarias tras la certificación.
1 - Notificación del proyecto
Todo promotor de un proyecto que desee obtener el sello de bajo carbono debe registrarse primero en línea como solicitante. El promotor puede gestionar directamente el proceso de certificación o recurrir a un representante. La notificación permite informar a la autoridad encargada de la certificación sobre la puesta en marcha del proyecto.
El proyecto notificado debe ajustarse a una metodología ya validada por el sello de bajo carbono.
2- Solicitud de certificación
La solicitud de certificación puede realizarse inmediatamente después de la notificación del proyecto. El objetivo es oficializar la intención de obtener el sello de bajo carbono y proporcionar toda la información detallada del proyecto, así como los documentos justificativos que demuestren que este se ajusta a una metodología del sello de bajo carbono.
El responsable del proyecto también debe ser capaz de demostrar su capacidad para desarrollar, mantener y realizar el seguimiento del proyecto a lo largo de su implementación.
3 - Evaluación por la autoridad competente
A continuación, el proyecto es evaluado por la autoridad encargada de la certificación. Este proceso se lleva a cabo en un plazo de 2 meses tras la solicitud. Dicho plazo puede ampliarse si la autoridad requiere información adicional o aclaraciones por parte del responsable del proyecto.
4 - Certificación del proyecto
La última etapa es la certificación.
Si la autoridad competente considera viables tanto el proyecto como la metodología en la que se enmarca, el proyecto obtiene la certificación y se publica en el sitio web del sello de bajo carbono para informar a posibles financiadores.
Si se deniega la solicitud de certificación, el responsable del proyecto recibirá un documento en el que se explican los motivos por los cuales el proyecto no ha podido ser certificado.
5 - Solicitud de verificación de las reducciones de emisiones
Una vez iniciado el proyecto, el responsable debe encargar una auditoría a un auditor independiente. Esta auditoría se realiza generalmente en un plazo de 5 años tras la certificación.
Tras realizar la auditoría, el responsable del proyecto debe presentar una solicitud de verificación de las reducciones de emisiones ante la autoridad encargada de la certificación, adjuntando los documentos de seguimiento y el informe de auditoría.
6 - Reconocimiento de las reducciones de emisiones de GEI
Una vez completada la fase de verificación de las reducciones de emisiones, el responsable del proyecto envía al prefecto de su región una solicitud de reconocimiento de las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, la cual podrá ser utilizada por el o los financiadores del proyecto para acreditar la viabilidad de los créditos de carbono obtenidos.

Las metodologías del sello de bajo carbono
Hasta la fecha existen 15 metodologías validadas que permiten a los proyectos afiliados obtener el sello de bajo carbono. Estas son evaluadas y aprobadas por la Dirección General de Energía y Clima (DGEC).
Una metodología debe presentar un tipo de acción beneficiosa para el clima que permita reducir o secuestrar una cantidad definida de carbono (plantación de setos, proyectos forestales, renovación de edificios, etc.).
Cualquier tipo de actor puede desarrollar y proponer un método: empresas, asociaciones, sindicatos interprofesionales, etc.
El proceso de validación de un método puede ser relativamente largo según sus características propias e implica a numerosos actores, empezando por la DGEC. El proceso incluye, en particular, una consulta pública de 3 semanas, así como una fase de estudio por parte del Grupo Científico y Técnico creado para controlar los métodos certificados de bajo carbono.
Los métodos validados actualmente cubren 6 ámbitos.
Agricultura
Actualmente existen 6 métodos agrícolas, impulsados por diferentes actores del sector.
- El método Carbon Agri, que tiene como objetivo reducir las emisiones de los cultivos extensivos y la ganadería bovina mediante cambios en las prácticas, así como desarrollar métodos de secuestro de carbono dentro del sector agrícola
- El método Setos que trabaja en el desarrollo y la gestión sostenible de los setos en las explotaciones agrícolas
- El método Plantación de frutales que busca fomentar la plantación de frutales en tierras no cultivadas para este uso
- El método SOBAC’ECO TTM que se centra en la reducción de insumos sintéticos y orgánicos
- El método Ecométhane cuyo objetivo es reducir las emisiones de metano relacionadas con el proceso de digestión del ganado vacuno lechero actuando sobre su alimentación
- El método Cultivos extensivos que tiene como objetivo reducir las emisiones de GEI generadas por la explotación de cultivos extensivos mediante cambios en las prácticas agrícolas
Bosques
Los métodos relacionados con el ámbito forestal han sido desarrollados por el CNPF (Centro Nacional de la Propiedad Forestal) y se centran en la reducción de emisiones en el sector forestal y maderero.
- El método Forestación, que consiste en la reforestación de parcelas que no han tenido cobertura forestal durante al menos 10 años
- El método de Reconstitución de masas forestales degradadas que tiene como objetivo restaurar bosques que han sufrido daños importantes por diversas causas (incendios, tormentas, enfermedades...)
- El método de Resalveo que consiste en convertir monte bajo en monte alto para aumentar la cantidad de carbono secuestrado
Edificación
Actualmente, existen dos métodos validados en el sector de la edificación.
- El método de Renovación que, como su nombre indica, consiste en fomentar la renovación de edificios, recurriendo especialmente a materiales reutilizados
- El método de Edificio nuevo de origen biológico implica la construcción de edificios nuevos de más de 500 m2 que incorporen una gran cantidad de materiales de origen biológico.
Transporte
El sector del transporte cuenta actualmente con un único método validado.
- El método de Espacios de trabajo compartidos que se centra en el desarrollo de espacios de trabajo compartidos dedicados al teletrabajo en zonas de baja o media densidad. Esta iniciativa busca reducir los desplazamientos de los empleados entre su domicilio y su lugar de trabajo.
Espacios naturales y marinos
El ámbito marino cuenta por el momento con dos métodos validados.
- El método de Praderas de Posidonia, que busca poner en valor el almacenamiento de carbono azul por parte de las praderas de posidonia en la costa mediterránea francesa, a menudo degradadas por el anclaje.
- El método Manglar que se centra en la valorización del almacenamiento de CO2 en manglares y bosques pantanosos degradados, mediante la introducción de especies vegetales o la mejora de las condiciones fisicoquímicas necesarias para su correcto desarrollo
Espacios urbanos
Recientemente se ha validado el primer método dedicado al espacio urbano.
- El método Ciudad arbolada consiste en desarrollar proyectos de cobertura arbórea en entornos urbanos para fomentar la captura de carbono y la replantación de árboles que hayan sufrido daños graves
Los límites del sello bajo en carbono
Aunque el sello bajo en carbono es un incentivo formidable para desarrollar proyectos de reducción y/o captura de CO2, sin embargo, adolece de las mismas limitaciones que las vinculadas al desarrollo del mercado de créditos de carbono.
La primera fuente de preocupación es la reducción efectiva de las emisiones de GEI. Al basarse en un escenario de referencia y, por tanto, en una hipótesis, puede resultar difícil estimar el impacto real de los proyectos en cuanto a la reducción de emisiones. Las misiones de auditoría y control de los proyectos deben llevarse a cabo de manera impecable para que el sello no pierda credibilidad, tal como ocurrió con algunos promotores de proyectos y certificadores de créditos de carbono en los últimos años.
La segunda limitación es el riesgo de que las empresas utilicen mal los créditos de carbono como herramienta de lavado de imagen o greenwashing. Muchas empresas han utilizado los créditos de carbono para alardear de una supuesta neutralidad de carbono en sus productos o servicios sin haber iniciado una verdadera política de reducción de las emisiones vinculadas a sus operaciones mediante la implementación de una trayectoria de carbono clara.
No obstante, la normativa europea ha evolucionado en la dirección correcta y ha limitado considerablemente la posibilidad de que las empresas utilicen los créditos de carbono como herramienta de comunicación.
Por último, aunque la financiación de proyectos de reducción o captura por parte de las empresas es sin duda loable, su prioridad debe seguir siendo reducir las emisiones de GEI vinculadas a sus actividades y a las de su cadena de valor mediante un cambio de modelo o el desarrollo de soluciones para luchar contra el cambio climático. Aunque siempre quedarán emisiones residuales vinculadas a la actividad de la empresa, una buena forma complementaria de contribuir a la neutralidad será la compra de créditos de carbono, pero solo como complemento a las acciones de reducción de sus emisiones.
Fuentes:
- “Comprendre les co-bénéfices du Label bas-carbone”, Carbonapp, 12/12/2023
- “Présentation des méthodes du Label bas-carbone”, sitio oficial del Label bas-carbone, Ministerio de Transición Energética, 23/11/2023
- “Le Label bas-carbone”, Info Compensation Carbone (INFCC), 25/08/2023
- “Label bas carbone agriculture : pour quoi, pour qui et quels revenus ?”, Agoterra 28/07/2022
- “Le label bas-carbone, comment ça marche ?”, Ministerio de Agricultura, 03/03/2022
- "Decreto n.º 2018-1043 del 28 de noviembre de 2018 por el que se crea el sello «Bas-Carbone»", LégiFrance, 29/11/2018
- "Orden del 28 de noviembre de 2018 por la que se define el marco de referencia del sello «Bas-Carbone»”, Légifrance, 29/11/2018





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