La sostenibilidad, motor de la competitividad y la viabilidad de las empresas

La sostenibilidad se convierte en una palanca de competitividad y viabilidad. Ante los riesgos climáticos, financieros y operativos, las empresas deben adaptar su modelo para seguir siendo resilientes.

Solène Garcin-Charcosset
Directrice Conseil ESG et Carbone
Publication : 
24.06.2026

🔎 Puntos clave

  • La sostenibilidad se convierte en una palanca directa de competitividad y viabilidad, frente a las crisis climáticas, energéticas y geopolíticas que debilitan los modelos de negocio.
  • La RSC entra en una fase más operativa, centrada en la adaptación concreta de las instalaciones, las cadenas de valor y las decisiones sobre el terreno.
  • Las exigencias de los bancos y las aseguradoras refuerzan esta dinámica : sin un plan de adaptación creíble, el acceso a seguros y financiación puede verse afectado.
  • La ventaja europea en materia de finanzas sostenibles sigue siendo un activo, siempre que las empresas sigan estructurando su transición y su resiliencia.

La transformación sostenible ya no es una opción regulatoria periférica, sino que se convierte en un eje central de rendimiento económico y supervivencia para las organizaciones. Con motivo del evento Tennaxia Connect, Solène Garcin-Charcosset, Directora del Área de Consultoría ESG/Carbono en Tennaxia, moderó una mesa redonda clave junto a Philippe Kunter, Director de Desarrollo Sostenible y RSC de Bpifrance, y Julien Duquenne, Responsable de Soluciones Sostenibles para Île-de-France en LCL. Entre la urgencia de actuar ante la multiplicación de las crisis, la evolución de las exigencias de los reguladores bancarios y la necesidad de adaptar los modelos de negocio sobre el terreno, esta intervención demostró que la sostenibilidad redefine profundamente la competitividad, la resiliencia y la gestión estratégica de las empresas.

Por qué la sostenibilidad se impone como una brújula de rendimiento

Hoy nos movemos en un mundo complejo y paradójico, marcado por cierto movimiento de desmantelamiento regulatorio en Europa, incluso cuando las crisis sistémicas no cesan. La crisis de los precios de la energía en 2022, el bloqueo del estrecho de Ormuz, la aceleración de los fenómenos climáticos extremos: las señales de alerta se acumulan a gran velocidad. Este es el punto de partida recordado durante esta conferencia: la urgencia de actuar es imperativa para todos y exige a las empresas una creciente necesidad de resiliencia.

En este contexto, la RSC cambia radicalmente de naturaleza. Percibida durante mucho tiempo a través del prisma de la ética, la moral o las convicciones personales defendidas a veces de forma aislada por los directores de RSC, se convierte ahora en una auténtica brújula de rendimiento y resiliencia. Este cambio está hoy ampliamente consolidado por la creciente implicación de los actores financieros, que han posicionado la sostenibilidad en el centro de las discusiones estratégicas.

De la estrategia macro a la táctica sobre el terreno: la «Temporada 2» de la RSC

La sostenibilidad ha superado una etapa operativa importante. Julien Duquenne resumió esta transición anunciando la apertura de una «Temporada 2» de la RSC, decididamente táctica y arraigada en el terreno. La primera fase, muy descendente y prescriptiva, se centraba principalmente en el cumplimiento de los grandes escenarios macroeconómicos mundiales, como el Acuerdo de París de 2015.

Hoy, el desafío se traslada directamente al engranaje y al motor de las empresas. Este enfoque táctico obliga a las instituciones financieras y a los directivos a analizar concretamente el impacto del cambio climático a escala de cada centro de trabajo:

  • ¿Qué significa esto para la cadena de valor y la huella geográfica específica de la empresa?
  • ¿Cómo alteran estos trastornos las métricas económicas actuales?
  • ¿Cuál es la capacidad de la organización para proyectarse y anticipar estos cambios en su modelo de negocio?

Los planes de transición ya no pueden ser conceptos abstractos validados apresuradamente en un comité de dirección; deben ejecutarse con gran agilidad sobre el terreno para preservar la competitividad de las empresas frente a una feroz competencia nacional e internacional.

La acción como antídoto contra la ansiedad: la estrategia de acompañamiento de Bpifrance

Para Philippe Kunter, ante un futuro incierto y unos choques que inevitablemente aumentarán en intensidad, la acción es el mejor remedio contra la ansiedad. Bpifrance ha integrado el hecho de que estos trastornos (ya sean climáticos, sanitarios o relacionados con la biodiversidad) no son fenómenos pasajeros, sino realidades estructurales permanentes que deben asimilarse culturalmente.

Para evitar que los empresarios se sientan aislados, el banco público despliega hoy estrategias de acompañamiento concretas, desde startups hasta grandes grupos, pasando por pymes y empresas de tamaño intermedio. Este enfoque se basa en tres pilares fundamentales:

  • Los Aceleradores : Programas realizados en colaboración con las regiones para que las empresas avancen tanto en conocimientos y prácticas profesionales como en el intercambio de experiencias.
  • Comunidades sólidas : Redes de empresarios comprometidos, simbolizadas por el Coq Vert para la transición ecológica y energética, o el Coq Blanc para la salud.
  • Asesoramiento y diagnósticos : Un acompañamiento cercano para formalizar planes de acción (como los planes de descarbonización), llevado a cabo mano a mano con socios expertos de referencia como la ADEME o la OFB (Oficina Francesa de la Biodiversidad).

Philippe Kunter recuerda una regla de oro: este acompañamiento debe integrarse a largo plazo. No se construye nada sobre acciones puntuales. La resiliencia exige ser un socio sólido, presente a lo largo del tiempo junto a los emprendedores.

El mayor riesgo de la inacción: la asegurabilidad de los modelos de negocio

Uno de los mensajes más impactantes de esta mesa redonda se refiere al coste directo del statu quo. Un riesgo importante emerge hoy y oculta el bosque de las preocupaciones financieras tradicionales: la asegurabilidad de las empresas. Francia ha adoptado una trayectoria oficial de adaptación al calentamiento global que prevé un escenario de +4°C en 2100. Ante la evaluación de estos riesgos físicos, algunas aseguradoras ya están empezando a retirarse de ciertos territorios o a denegar coberturas.

« Sin seguro, no hay financiación. » — Julien Duquenne

Esta realidad pragmática redefine el papel de los bancos. Si una empresa no demuestra que ha implementado un plan de adaptación riguroso para asegurar sus infraestructuras o su suministro de materias primas, corre el riesgo de perder su seguro, lo que bloqueará automáticamente su capacidad de financiación bancaria.

Esta dinámica se ve fuertemente acentuada por las autoridades reguladoras. El Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA) exigen ahora a las entidades bancarias que cartografíen y midan los riesgos ESG (riesgos físicos y riesgos de no adaptación) de sus carteras, demostrando al mismo tiempo cómo apoyan concretamente la trayectoria de transición de sus clientes. El riesgo extrafinanciero se ha convertido definitivamente en un factor de riesgo financiero mayor, que dictará la futura asignación de capitales y recursos.

Mantener la ventaja europea: un imperativo para las cadenas de suministro

Al ser preguntados sobre la posición de Francia y Europa a nivel internacional, los ponentes destacaron la robustez y madurez del marco extrafinanciero europeo, a pesar de las dinámicas mundiales contrastadas. Al igual que China, el mayor contaminador mundial pero también el número uno en el despliegue forzoso de energías renovables, las fuerzas opuestas chocan entre sí.

Europa navega por su parte en un periodo intermedio, buscando conciliar la firmeza de las ambiciones del Green Deal y las recientes voluntades políticas de simplificación. No obstante, gracias al desarrollo de herramientas financieras de vanguardia (bonos verdes, bonos sociales, préstamos indexados a la sostenibilidad), Europa y Francia conservan una ventaja estructural evidente.

El mensaje final para los directivos es inequívoco: no hay que bajar la guardia. En un tejido económico donde todas las cadenas de suministro están interconectadas, las pequeñas empresas trabajan estrechamente con los grandes clientes. Facilitar la adaptación técnica del modelo de negocio (como el paso histórico del gas a la electricidad, por ejemplo) y reforzar la robustez operativa ya no son imposiciones, sino condiciones indispensables para seguir formando parte del mapa económico del mañana.