Gestionar su estrategia de RSC: ¿cómo hacerlo y por qué?

Una buena estrategia de RSC es una estrategia bien gestionada. ¿Se pregunta cómo hacerlo? ¡Aquí se lo explicamos todo!

Astrid Serre
Climate consultant
Publication : 
06.08.2021

Introducción

La emergencia climática está hoy más presente que nunca. Y más allá de las cuestiones relacionadas con el carbono, la Responsabilidad Social Corporativa (la famosa RSC) se ha convertido en un tema recurrente en el seno de las empresas.

Aunque es importante construir una buena estrategia de RSC, el verdadero desafío reside, como suele ocurrir, en su ejecución. De hecho, saber *gestionar* correctamente una estrategia global de RSC sigue siendo a veces una tarea compleja. En este artículo veremos la importancia estratégica de una buena gestión para actuar de forma sostenible sobre el medio ambiente y poner en valor sus compromisos.

¿Qué es la RSC en una empresa?

Antes de abordar la estrategia y su gestión, parece oportuno definir el concepto de RSC. Según la definición del Ministerio de Transición Ecológica, la RSC es «un concepto mediante el cual las empresas integran las preocupaciones sociales, medioambientales y económicas en sus actividades y en sus relaciones con las partes interesadas».

La Responsabilidad Social Corporativa se basa en los pilares del desarrollo sostenible.

Dado el impacto de sus actividades en el entorno, las empresas desempeñan un papel fundamental en la transición de nuestras sociedades hacia un modelo más sostenible. Por ello, deben responder a exigencias de diversa índole (reglamentarias, económicas, etc.).

¿Qué exigencias existen en materia de RSC y bajo qué forma?

Aunque durante mucho tiempo se consideró un tema que consumía mucho tiempo y carecía de interés económico o estratégico real, la implementación de una estrategia de RSC es ahora una cuestión que afecta a todas las empresas, bajo diferentes formas:

  • La Ley Pacte (2019) y la norma ISO 26000 (2010), entre otras, llevan a las empresas a tener en cuenta los retos sociales y medioambientales en sus actividades.
  • En el marco de la CSRD (y anteriormente de la DPEF), las empresas de más de 250 empleados que generan una facturación de 50 millones de euros o tienen un balance superior a 25 millones de euros, así como ciertas pymes, están sujetas a la obligación de publicar un informe extrafinanciero anual que integre los riesgos, desafíos y acciones sociales y medioambientales relacionados con sus actividades.
  • Los subcontratistas y proveedores pueden estar sujetos a requisitos en materia de RSC, formulados en las licitaciones o, de manera más general, en la política de compras de sus clientes.
  • Por lo tanto, las empresas están sujetas a diferentes limitaciones relacionadas con sus compromisos y acciones en favor del medio ambiente. Independientemente de la naturaleza de estas, las organizaciones deben ser capaces de responder a ellas, y esto requiere la implementación de una estrategia de RSC.

Definir su estrategia de RSC

Como hemos visto, implementar una estrategia de RSC debe permitir a la empresa demostrar su compromiso voluntario y responder a las expectativas de las partes interesadas respecto al impacto de sus actividades.


¿Cómo definir correctamente su estrategia?

Definir su estrategia consiste, ante todo, en establecer un punto de partida, una base de trabajo antes de trazar su hoja de ruta.

Para este diagnóstico, la matriz de materialidad es un paso importante. Permite cartografiar los desafíos, los riesgos y las necesidades de la empresa en relación con sus actividades y sus partes interesadas.

De esta manera, una empresa puede construir su estrategia de RSC a partir de los distintos elementos que surgen de esta matriz y concentrar sus esfuerzos donde tendrá mayor impacto (bienestar de los empleados, transparencia de las actividades, acciones medioambientales, etc.).

Mapa de riesgos de RSC

Una vez realizado este diagnóstico y identificados los principales retos, es importante hacer que estos objetivos sean operativos. Para ello, una empresa puede crear un número determinado (¡pero no excesivo!) de indicadores clave de rendimiento, los KPI.

Formalizar la estrategia y las acciones permite garantizar que se puedan seguir, comprender y cuantificar durante la aplicación y gestión de la estrategia de RSC. Para ello, la empresa puede basarse en varios elementos, como por ejemplo:

  • Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: al cruzar los ODS con los retos de la matriz de materialidad, una empresa puede definir las acciones a realizar.
  • Un cálculo de la huella de carbono corporativa : al realizar su cálculo de huella de carbono, una empresa que haya identificado sus emisiones de CO2 como un tema prioritario podrá definir objetivos de reducción cuantificados.
  • Una vez definida su estrategia de RSC, es necesario saber gestionarla para involucrar a todos los colaboradores en este compromiso con el clima y el medio ambiente.

¿Cómo implementar una estrategia de RSC?

La eficacia de una estrategia de RSC se mide en función de los resultados de las acciones llevadas a cabo, por lo que la implicación de los colaboradores es fundamental.


Sensibilizar y formar

La primera etapa al implementar una estrategia de RSC es, por tanto, asegurarse de que todas las partes interesadas internas (empleados, responsables de la toma de decisiones, sindicatos...) y, en cierta medida, externas (proveedores, organismos públicos...) sean conscientes del compromiso asumido. Para ello, existen varias opciones:

  • Las formaciones: proporcionan todas las claves y competencias necesarias para que los colaboradores comprendan plenamente los retos de la estrategia de RSC y, de este modo, se impliquen al máximo en su éxito.
  • La Fresque du Climat : estos talleres de sensibilización ayudan a comprender los desafíos y a fomentar la participación en la estrategia de la empresa.
  • Esta lista no es exhaustiva, por supuesto, y existen numerosas iniciativas que permiten integrar las cuestiones medioambientales en el día a día de la empresa (iniciativas locales, asociaciones...).

¿Cómo gestionar un proyecto de RSC?

Una vez que todos los colaboradores de la empresa son conscientes de los retos climáticos y del desarrollo sostenible, es el momento de poner en marcha acciones concretas.

Sin embargo, el compromiso de una empresa para reducir su impacto debe mantenerse en el tiempo, ser objeto de seguimiento y cultivarse; para ello, existen herramientas.

"Reinventar el compromiso de las empresas en el corazón de los territorios"

La misión de Lakaa es sencilla: permitirle desplegar y realizar el seguimiento de las acciones locales de RSC de su red (puntos de venta, agencias, tiendas...), compartir buenas prácticas y comunicar con mayor precisión sus compromisos.

Las ventajas de Lakaa son múltiples para la empresa, los colaboradores y los territorios implicados en este proceso:

  • Hacer realidad el compromiso medioambiental de los colaboradores en su entorno profesional.
  • Potenciar el compromiso individual gracias a el compromiso colectivo.
  • Involucrar a todos los colaboradores, independientemente de su puesto o ubicación.
  • Conectar con los actores del territorio gracias a socios locales.

Esta plataforma centralizada permite a los responsables realizar un seguimiento de los proyectos en curso mediante KPIs precisos, y a los colaboradores demostrar su compromiso con el medio ambiente participando en acciones o proponiendo otras nuevas.

Al hacer más duradera y sencilla la implementación de acciones, Lakaa permite a las empresas y a su red consolidar y gestionar su estrategia de RSC a largo plazo.

Ahora ya conoce todo sobre los retos de una trayectoria de RSC bien estructurada y la importancia de gestionarla para garantizar su eficacia.