Informe del IPCC: ¿Cómo adaptarnos al cambio climático?

Análisis del CRD, el Marco de Resiliencia al cambio climático propuesto por el IPCC.

Mylan Hoang
Climate consultant
Publication : 
01.04.2022

Nota importante: Este artículo se refiere a la legislación francesa. Es posible que los requisitos descritos no sean aplicables en otros países.

Quizás haya visto u oído esta cifra: entre 3300 y 3600 millones de personas viven en zonas de riesgo relacionadas con el cambio climático. Estos riesgos climáticos son numerosos: fenómenos meteorológicos más intensos, frecuentes y prolongados (olas de calor extremo, incendios, sequías, inundaciones, etc.), inseguridad alimentaria e hídrica, daños a la salud física y mental de las personas, entre otros. Afectan a todos los continentes. Para hacer frente a estos riesgos y limitar sus daños, el IPCC presenta factores identificados en la literatura científica que podrían ayudarnos a transitar hacia un modelo resiliente: el “Climate Resilient Development” (CRD).

¿Cómo definimos nuestra resiliencia climática? Se trata de nuestra capacidad social, económica y la de los ecosistemas para afrontar los eventos, tendencias y perturbaciones climáticas. En este artículo analizaremos este punto del informe y entenderemos por qué es crucial contemplar este tipo de desarrollo para transformar nuestros sistemas de manera viable.

Recordatorio: ¿Qué es el informe del IPCC?

El informe de evaluación del IPCC es un documento que sintetiza toda la información científica y técnica relativa al calentamiento global. Hoy en día, es el trabajo más completo sobre el origen y los impactos del calentamiento en el planeta. Hablamos de la primera parte de este informe en este artículo.

El 28 de febrero de 2022 se publicó la segunda parte del informe. Esta destaca los impactos importantes, y potencialmente gravísimos, que el cambio climático podría provocar. Pero también propone vías de "solución" para permitirnos limitar los daños y adoptar un modo de vida resiliente a largo plazo.

La urgencia de actuar cuanto antes

El informe recuerda constantemente la urgencia de una acción inmediata: debido a las medidas tomadas y no tomadas en el pasado, hoy nos enfrentamos a una ventana de acción climática más estrecha, que sigue reduciéndose con el tiempo. Todavía estamos a tiempo de mantenernos por debajo de los 1,5 °C: los resultados e impactos del cambio climático a largo plazo dependen en gran medida de las decisiones de acción climática que tomemos a corto plazo.

La siguiente figura muestra las oportunidades de trayectoria que nos permitirían mantenernos por debajo del límite de 1,5 °C y los resultados de dicha trayectoria: la trayectoria depende de criterios económicos, sociales y ambientales.

Climate Resilient Development

¿Cómo actuar? Un enfoque en el Desarrollo Resiliente al Clima (CRD)

El capítulo 18 de esta sección sintetiza la literatura existente sobre el tema del “Desarrollo Resiliente al Clima” o CRD. Pero, ¿qué es el CRD?

Se trata del despliegue de tres acciones en paralelo:

  • Mitigación del cambio climático.
  • Adaptación de los sistemas naturales y humanos al cambio climático.
  • Desarrollo sostenible (según los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU).

La combinación de estas acciones busca construir trayectorias de CRD hacia un objetivo de +1.5°C como máximo : cabe recordar que una trayectoria de CRD no es un camino predeterminado, sino un proceso continuo de toma de decisiones y acciones que refuerzan el desarrollo sostenible, la reducción de la pobreza y las desigualdades, y una adaptación equitativa e intersectorial.

Según esta parte del informe, ya no es viable prepararse para los futuros potenciales que nos esperan sin una de estas tres acciones. La reducción de los gases de efecto invernadero (GEI) y el desarrollo sostenible son interdependientes, y laadaptación al cambio climático no puede llevarse a cabo sin estas dos primeras palancas de acción. De hecho, muchos sistemas ya han alcanzado sus límites estrictos y/o flexibles de adaptación, y los escenarios propuestos en la literatura dejarían de ser eficaces o incluso viables si el aumento de la temperatura media superara los 1,5°C. Por tanto, es fundamental apoyarse en trayectorias que combinen conjuntamente estas 3 acciones.

¿Quién debe actuar por la resiliencia, cuándo y dónde?

¿Cuándo?

Para maximizar el impacto, es evidente que debemos actuar lo antes posible. En primer lugar, las trayectorias actuales, con una marcada tendencia al alza, nos alejan de los objetivos de desarrollo sostenible.

En segundo lugar, los fenómenos derivados del calentamiento global generan dificultades sociales y económicas que afectan negativamente nuestra capacidad para emprender e invertir en la descarbonización. Si 500 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus países al volverse inhabitables, ¿será realmente la prioridad de los países vecinos invertir en la descarbonización?

Además, existe un peligroso círculo vicioso relacionado con el aumento de las emisiones: los puntos de inflexión.
Estos puntos de inflexión corresponden a un determinado nivel de calentamiento a partir del cual se rompe definitivamente un equilibrio geológico, lo que a su vez genera nuevas emisiones de GEI. Por ejemplo: corremos el riesgo de alcanzar pronto el punto de inflexión a partir del cual el deshielo del permafrost en el Ártico se volverá irreversible, liberando potencialmente toneladas de GEI anteriormente almacenadas en el suelo congelado.

¿Quién y dónde?

En el contexto de un desarrollo resiliente al clima, el informe distingue dos grandes tipos de regiones:

  • Las economías denominadas “desarrolladas, maduras y muy resilientes”, que podrían centrarse en el aspecto de la transición energética y la reducción de las emisiones de gases,
  • Las economías afectadas por la pobreza y mayores desigualdades, que podrían priorizar la reducción de estos factores mediante un desarrollo económico a corto plazo y beneficiarse a largo plazo de una mayor capacidad de acción climática.

Por lo tanto, a nuestra escala en Francia, nuestro mayor desafío actual corresponde al primer punto.

¿Quiénes son los actores? Se trata de una multitud de protagonistas en la toma de decisiones (gobiernos, industrias, medios de comunicación, sociedad civil, ciencia) que forman parte de diversos sistemas de gobernanza para la implementación de estas acciones (locales, urbanas, territoriales, europeas, mundiales). ¡Todos estamos involucrados!

Ejemplos de medidas concretas de adaptación climática

Un breve repaso a algunos puntos mencionados en el informe sobre los tipos de medidas que contribuyen a la resiliencia climática.

1. Cobeneficios entre los objetivos de desarrollo sostenible y la resiliencia climática

Muchas prioridades del desarrollo sostenible van en la línea de la mitigación del cambio climático y la resiliencia climática. Por ejemplo, las políticas de reducción de la contaminación atmosférica mejoran la calidad del medio ambiente (factores de salud y preservación de los ecosistemas). Otro ejemplo es que la democratización del acceso al agua potable ayuda a reducir la pobreza (desarrollo sostenible) y aumenta la resiliencia de las poblaciones vulnerables ante los impactos climáticos. Este es un aspecto ampliamente destacado en el informe: los beneficios sociales de un desarrollo sostenible contribuyen a la resiliencia climática y, en ocasiones, a la reducción de los impactos del cambio climático.

2. Inclusión de todos los grupos sociales en el proceso

En muchos aspectos, el informe respalda la importancia de implementar medidas que incluyan a todos los grupos sociales para alcanzar los objetivos de un desarrollo resiliente al clima. Como se mencionó anteriormente, esta transición hacia un modelo sostenible involucra a una multitud de actores que deben ser considerados en su conjunto: todos los grupos sociales y culturales pueden aportar beneficios al desarrollo resiliente. A modo de ejemplo, el informe señala que los conocimientos de los pueblos indígenas, así como los saberes locales, pueden ofrecer soluciones clave en la lucha contra el calentamiento global, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y otros ámbitos.

Otro ejemplo sobre la integración de los diferentes grupos sociales en este desarrollo: los avances de los movimientos climáticos están hoy liderados mayoritariamente por jóvenes. Algunos combaten la inacción climática mediante acciones disruptivas y militan por una toma de conciencia colectiva sobre el tema. El resultado es que estos movimientos han conducido a decisiones contundentes desde un punto de vista político, tanto a escala local como nacional.

Desde la perspectiva de la adaptación, también es imperativo incluir a todos los grupos sociales, por ejemplo, en la elaboración de estrategias de adaptación. El informe indica que es necesario tener en cuenta a las poblaciones más vulnerables, especialmente a aquellas que están más expuestas a desigualdades sociales (mujeres, niños, minorías, etc.) en los escenarios de adaptación, ya que estas desigualdades exponen a las poblaciones a los riesgos climáticos de manera diferenciada.

3. “Soluciones basadas en la naturaleza”

Un punto central del desarrollo resiliente al clima es la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de los ecosistemas.

Para ello, las soluciones basadas en la naturaleza y los ecosistemas son medios para reducir los riesgos climáticos mediante la mitigación del cambio climático y la garantía de la seguridad alimentaria. Por ejemplo, entre las oportunidades de adaptación citadas se encuentran el desarrollo de una agricultura adaptada al cambio climático o la creación de grandes espacios verdes para asegurar la resiliencia urbana.

Del mismo modo que existen sinergias entre la inclusión de los grupos sociales y el desarrollo sostenible resiliente, existen verdaderos beneficios compartidos en el mantenimiento conjunto de los ecosistemas, la biodiversidad y el desarrollo sostenible resiliente.

4. Esfuerzos conjuntos multisectoriales

Por último, para concluir con un punto (entre tantos otros que no hemos mencionado), el informe señala la importancia de desarrollar soluciones multisectoriales para luchar contra el calentamiento global. Cita como ejemplo cinco transiciones clave: una transición hacia un sistema de producción de energía limpia, de producción de alimentos sostenibles, de urbanismo y transporte adaptados, de cobertura sanitaria universal y de protección social que tiendan a beneficios comunes en términos de salud y bienestar. Es posible que estas cinco transiciones deban llevarse a cabo simultáneamente para lograr un desarrollo resiliente al clima. Debemos hacer avanzar a todos los sectores en materia climática, sí, a todos.

💡 ¡Nos toca actuar!

Lo que debemos retener de este capítulo y de este informe es que todavía disponemos de una ventana de oportunidad para transitar hacia una sociedad sostenible y debemos aprovecharla desde hoy mismo Además de los informes anteriores, este último subraya especialmente la importancia de la justicia social para lograr un desarrollo resiliente al clima y una verdadera sinergia entre los distintos sectores, ecosistemas y actores (carácter inclusivo del desarrollo).

Entre las numerosas trayectorias posibles, las acciones y soluciones interactúan intensamente mediante sinergias, pero también presentan contrapartidas que deben evaluarse al establecer un modelo sostenible y resiliente al clima. Será necesario llegar a ciertos compromisos, ya que los actores percibirán algunas acciones como indeseables o poco éticas. Por tanto, mejorar la equidad es una consideración fundamental para alcanzar dicho desarrollo. Estas transiciones pueden generar beneficios en diversos sectores y regiones, siempre que se vean facilitadas por condiciones favorables adecuadas. Esto requiere, en particular, una gobernanza eficaz, la implementación de políticas, la innovación y la financiación climática y del desarrollo, que actualmente son insuficientes. En cada nivel y en cada sector, todos tenemos un papel que desempeñar en esta transición.

No existe una solución milagrosa ni una guía de usuario clara. Es posible reajustar las decisiones tomadas sobre la marcha y, sobre todo, es urgente trazar esta trayectoria con medios ambiciosos para mantenernos por debajo del límite de 1,5 °C que nos permitirá vivir en un mundo sostenible.

Conclusión: todavía estamos a tiempo de actuar, ¡es el momento de que cada uno aporte su granito de arena y lo hagamos todos juntos!