🔎 Puntos clave
- Para el Grupo Bel, el agua se ha convertido en un factor clave para la continuidad del negocio, debido a la dependencia de las materias primas agrícolas y a la creciente exposición de sus instalaciones al estrés hídrico.
- La huella hídrica del grupo se concentra en más de un 90 % en el Alcance 3, lo que obliga a ampliar las acciones más allá de las fábricas, abarcando las materias primas y las prácticas agrícolas.
- La estrategia se basa en tres pilares complementarios : una hoja de ruta estructurada, la movilización de los equipos y herramientas específicas para integrar el agua en las decisiones operativas.
- El precio interno del agua permite tomar mejores decisiones de inversión, al integrar el valor real del recurso, los riesgos de escasez y los impactos locales.
La preservación de los recursos hídricos ya no es solo una cuestión medioambiental. Para las empresas cuya actividad depende de materias primas agrícolas, instalaciones industriales y territorios expuestos al estrés hídrico, se ha convertido en un factor directo de continuidad operativa.
Durante el evento Tennaxia Connect, celebrado el 2 de junio, Flora Schmitlin, responsable de RSC, Clima, Biodiversidad y Agua del Grupo Bel, compartió cómo el grupo estructura su estrategia en torno al agua. Su intervención destacó un enfoque progresivo: medir la huella, comprender los riesgos, involucrar a los equipos e integrar el valor real del agua en las decisiones operativas e industriales.
El agua, un recurso esencial para el modelo de negocio
Como recordó Flora Schmitlin al inicio de su intervención, para el Grupo Bel, la gestión del agua es una cuestión de continuidad operativa. Las materias primas del grupo dependen directamente de este recurso, ya sea la leche, las frutas o incluso los envases.
Esta dependencia es aún más crítica dado que la exposición de las instalaciones industriales a la vulnerabilidad hídrica ha aumentado considerablemente. En 2025, el 74 % de las fábricas del grupo se encuentran en zonas de vulnerabilidad hídrica, incluso en Europa, frente al 23 % en 2012. Esta evolución demuestra que el problema no se limita a ciertas zonas históricamente sensibles, sino que ahora afecta también a territorios europeos, con posibles impactos en las operaciones, el suministro y las relaciones locales.
En este contexto, preservar el agua no consiste solo en reducir el consumo. Se trata de comprender mejor dónde residen las dependencias, qué riesgos pueden afectar a la actividad y cómo la empresa puede actuar tanto en sus instalaciones como en toda su cadena de valor.
Una huella hídrica concentrada mayoritariamente en el Alcance 3
Una de las lecciones clave compartidas por Flora Schmitlin se refiere a la huella hídrica del grupo, calculada en 2023 bajo un enfoque de la granja a la mesa, utilizando la base de datos EcoInvent. Este análisis revela que el Alcance 3 representa más del 90 % de la huella hídrica total.
Este resultado cambia la forma de abordar el tema. Las fábricas siguen siendo un ámbito de acción esencial, pero no concentran todos los retos. Gran parte de la huella se encuentra en el resto de la cadena de valor, especialmente en las materias primas y las prácticas agrícolas.
Flora Schmitlin también subrayó una diferencia importante respecto al carbono: en el caso del agua, no existe un indicador único para gestionarlo todo. Es necesario tener en cuenta varias dimensiones, especialmente la cantidad y la calidad.
En cuanto a la cantidad, los productos lácteos destacan como los principales contribuyentes en valor absoluto, mientras que las manzanas presentan la mayor intensidad debido a las prácticas de riego. En cuanto a la calidad, los productos lácteos también se identifican como un factor importante, especialmente por los problemas relacionados con los vertidos de estiércol y la contaminación por nitratos.
Esta lectura más precisa permite evitar un enfoque demasiado general del tema. El agua debe analizarse en función de los territorios, los usos, las materias primas y los tipos de impacto.
Un enfoque en proceso de implementación
Para pasar de la medición a la acción, Flora Schmitlin presentó un enfoque que se está implementando en todos los niveles de la empresa. Se basa en tres pilares fundamentales.
El primero es una política ambiciosa, estructurada en torno a una hoja de ruta clara. El objetivo es avanzar hacia un modelo de preservación y regeneración del recurso hídrico, desde la fase agrícola inicial hasta el producto final.
El segundo pilar se centra en la implicación de los colaboradores. El tema del agua no puede limitarse a los equipos de RSC o medio ambiente; debe ser comprendido y asumido por todas las áreas operativas. Flora Schmitlin destacó acciones de formación y sensibilización, así como la movilización de 22 facilitadores internos.
El tercer pilar se refiere a las herramientas. Entre ellas se incluyen la hoja de ruta del agua para las fábricas, el Bel Water Impact Tool y el precio interno del agua, también conocido como “true cost of water”. Estas herramientas buscan integrar la preservación del agua en los procesos cotidianos, cerca de las decisiones operativas.
Esta combinación de política, formación y herramientas refleja una idea sencilla: para actuar con eficacia, no basta con tener una ambición. Es necesario dotar a los equipos de los medios para medir, priorizar y tomar decisiones.
El “true cost of water” para mejorar la toma de decisiones en inversiones
Uno de los puntos más estructurantes de la intervención fue el “true cost of water”. Flora Schmitlin explicó que los precios que pagan actualmente las fábricas no siempre reflejan el valor real del agua. Tienen en cuenta los costes de compra y tratamiento, pero no la totalidad de los costes, riesgos o externalidades negativas.
La metodología desarrollada busca reflejar mejor este valor real para orientar las decisiones de inversión y anticipar los riesgos relacionados con el recurso. Se basa en dos principios: un enfoque de doble materialidad y una lectura local, con un precio específico definido para cada fábrica.
Este precio interno integra varias dimensiones. Considera el coste actual del agua, pero también el riesgo de pérdidas de producción ante tensiones en el suministro, así como el impacto de la planta en el ecosistema local. El objetivo no es crear un indicador teórico adicional, sino visibilizar cuestiones que no siempre aparecen en los análisis financieros convencionales.
Esto es precisamente lo que permite valorar mejor la pertinencia de ciertos proyectos. Flora Schmitlin citó el ejemplo del proyecto Hydro en la planta de Évron, que busca reutilizar el agua resultante de la concentración del lactosuero. Gracias a este proyecto, se ahorrarán 150 000 m³ de agua al año, lo que equivale a una cuarta parte del consumo de la planta. Al integrar el precio interno del agua, el retorno de la inversión del proyecto resulta mucho más favorable que en un análisis limitado únicamente a los costes de compra y tratamiento.
Este ejemplo ilustra el papel concreto de esta herramienta: ayudar a tomar decisiones industriales teniendo en cuenta el recurso, los riesgos asociados y el contexto local.
Hacer del agua una palanca de resiliencia
La experiencia presentada por Flora Schmitlin demuestra que la gestión del agua se está convirtiendo en un eje de gestión estratégica. Implica mirar más allá del consumo directo, integrar la cadena de valor, distinguir entre cantidad y calidad, y tener en cuenta las especificidades locales.
También supone vincular los compromisos medioambientales con las decisiones de inversión. Ese es el valor del “true cost of water”: dar una traducción económica a los retos de recursos, riesgos e impactos que a menudo resultan difíciles de integrar en las decisiones convencionales.
Para las direcciones de RSC, HSE, industrial o de compras, el ejemplo del Grupo Bel recuerda que el agua ya no puede abordarse únicamente como un coste o un indicador de desempeño ambiental. Es un recurso estratégico, local y compartido, cuya preservación condiciona tanto la resiliencia de las actividades como la capacidad de las empresas para actuar de manera responsable en sus territorios.





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