Hoy en día, diseñar una estrategia de carbono es un tema central para muchas empresas. De hecho, están surgiendo numerosas iniciativas, como Climate Pledge (impulsada por Amazon) para avanzar hacia la neutralidad de carbono.
Las razones que llevan a las empresas a integrar las emisiones de carbono en su estrategia pueden ser, sin embargo, diversas. Ya sea para ganar o mantener cuotas de mercado, alinearse con las normativas actuales y futuras, atraer inversores o reducir riesgos financieros y climáticos, todas las empresas tienen interés en considerar sus emisiones de carbono en su estrategia a largo plazo.
Pero, ¿cómo empezar? ¿Cuáles son los pasos necesarios para implementar una estrategia de carbono sólida y coherente ?
En primer lugar, es necesario saber exactamente qué se emite. ¿Cómo se puede reducir eficazmente algo que no se ha cuantificado? Para ello, realizar un balance de carbono es indispensable. Es el primer paso de cualquier estrategia de carbono.
Una vez que se ha obtenido una radiografía precisa de las emisiones de carbono producidas por la empresa, se pueden identificar las fuentes de emisión y, de este modo, establecer un plan de acción para reducirlas.
Tras implementar el plan de acción, es posible que una parte de las emisiones de carbono no pueda (o aún no pueda) evitarse; en ese caso, es posible compensarlas. Esto consiste en comprar créditos de carbono a proyectos que desarrollan sumideros de carbono.
La última etapa consiste en realizar un seguimiento de las emisiones de carbono a lo largo del tiempo para poder ajustar, si es necesario, la trayectoria y alcanzar así los objetivos fijados previamente.
Paso 1: Realización del balance de carbono
Cada elección tiene un impacto en las emisiones de carbono de una empresa: el uso de una harina u otra, la elección del proveedor de energía, la ubicación de las instalaciones (que puede suponer una mayor distancia entre el hogar y el trabajo para los empleados o estar mejor comunicada por transporte público)... Diversas y variadas características influyen en la cantidad de emisiones de carbono de una empresa, y el papel del balance de carbono es, precisamente, contabilizarlas.
¿Qué es un balance de carbono?
El balance de carbono registra las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) generadas por una empresa u organización. Esto incluye el dióxido de carbono, por supuesto, pero también otros gases con potencial de calentamiento global, como el metano (emitido principalmente por rumiantes) o el óxido nitroso. No obstante, para poder comparar todos estos gases entre sí, se convierten a una cantidad de CO2 equivalente (escrito CO2e) en función de su potencial de calentamiento global. Por ejemplo, el metano tiene un impacto 25 veces mayor en el calentamiento global que el dióxido de carbono, por lo que 1 kg de metano equivale a 25 kg de CO2e.
¿Cómo se organiza una huella de carbono?
Una huella de carbono se rige por convenciones como el método Bilan Carbone©, el GHG Protocol o la norma ISO 14064, que sirven para estandarizar su realización.
Por lo tanto, se organiza en 3 partes denominadas alcances (scopes):
- El alcance 1 comprende las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del consumo de combustibles fósiles. Esto puede incluir el diésel utilizado en la flota de vehículos, la cantidad de fluido refrigerante o el consumo de gasóleo para calefacción.
- El alcance 2 agrupa las emisiones de carbono equivalente generadas por el consumo de otras fuentes de energía. La compra de electricidad, calefacción o vapor emite gases de efecto invernadero de forma indirecta, ya que durante su producción se consumieron materiales carbonosos. Son estos materiales los que se contabilizan indirectamente, puesto que el simple consumo de electricidad no emite gases de efecto invernadero por sí mismo.
- El alcance 3 agrupa todas las emisiones de gases de efecto invernadero que no están relacionadas con el consumo de energía. Esto puede incluir: la compra de materias primas, la gestión de residuos, los viajes de negocios o toda la logística de entrada y salida.
Las emisiones de carbono se clasifican, por tanto, en 3 categorías, y es necesario tener en cuenta todas las fuentes, tanto directas como indirectas. Esto significa que las emisiones de sus proveedores y las derivadas del uso y fin de vida de sus productos también se imputan a su huella de carbono.
Una vez finalizada su huella de carbono, conocerá la cantidad de gases de efecto invernadero que genera su actividad. Es hora de reducir estas emisiones.

Paso 2: Reducir las emisiones de carbono
Para estar en consonancia con los acuerdos mundiales, especialmente el Acuerdo de París sobre el clima, es necesario reducir al máximo las emisiones de carbono.
Para ello, es preciso fijar objetivos a la altura del desafío climático y, a continuación, elaborar un plan de acción claro y detallado para alcanzarlos.
Este plan de acción dependerá de su sector de actividad y de sus fuentes de emisión. Por tanto, cada plan de acción es, en cierto modo, único. No obstante, existen algunas prácticas bastante extendidas que puede implementar en su organización. ¡Se las presentamos a continuación!
La electricidad
Utilizar electricidad proveniente de fuentes renovables permite reducir de forma sencilla y eficaz la cantidad de emisiones de carbono de su empresa.
Además, el uso de servidores, que consumen mucha energía, está cada vez más extendido, lo que repercute en su huella de carbono. Sin embargo, existen servidores más ecológicos que intentan reducir su impacto ambiental.
Los proveedores
Para muchas empresas, la mayoría de sus emisiones de carbono provienen de los productos y servicios que adquieren. Por ello, puede animar a sus proveedores a emprender acciones para reducir sus emisiones o, si se niegan, cambiar a un proveedor más ecológico.
Esta práctica se está convirtiendo en algo habitual en el sector. Microsoft, por ejemplo, ha redactado una cláusula para que todos sus proveedores se comprometan a tomar medidas contra el calentamiento global.
Los desplazamientos de los empleados
Los empleados generan una gran cantidad de emisiones de carbono, ya sea en sus trayectos diarios al trabajo o en sus viajes de negocios, y esto forma parte de su huella de carbono.
Es posible reducir drásticamente la parte de emisiones de carbono de los viajes de negocios recurriendo a nuevas prácticas laborales, como las videollamadas o el software de trabajo colaborativo. Si no es posible sustituir estos desplazamientos, es necesario elegir cuidadosamente el medio de transporte utilizado para acudir a sus reuniones. El tren es el más eficaz para largas distancias y puede sustituir fácilmente al avión; priorícelo para reducir la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos.
Además, la implementación de una política de teletrabajo puede reducir las emisiones derivadas de los desplazamientos de sus empleados. No obstante, tenga cuidado: el teletrabajo no es una solución milagrosa, ya que depende de muchos factores. Realice la prueba para saber si el teletrabajo es ventajoso para su organización.
Los lugares de trabajo
Las instalaciones de su empresa también pueden ser un lugar donde lograr grandes ahorros de carbono. La optimización de la calefacción, la ventilación o la iluminación son acciones pertinentes que debe incluir en su plan de acción.
La restauración en el lugar de trabajo también puede ser un foco de reducción de emisiones. Ofrecer más comidas vegetarianas y reducir considerablemente el consumo de carne de vacuno puede mejorar el rendimiento de su comedor de empresa.
Paso 3: Compensar las emisiones inevitables
La reducción de las emisiones de carbono debe ser siempre la prioridad de las empresas y existen numerosas soluciones para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, siempre quedarán emisiones que no podrán eliminarse por completo, o al menos no de forma inmediata. Por eso es posible fomentar el desarrollo de proyectos de impacto a cambio de créditos de carbono. ¿En qué consisten estos créditos? Usted financia parte de un proyecto que desarrolla sumideros de carbono mediante donaciones y, a cambio, ellos le proporcionan créditos de carbono que «compensan» las emisiones que usted no ha podido eliminar.
Paso 4: Seguimiento de las emisiones de carbono
Realizar un balance de carbono y un plan de acción son los primeros pasos de un proceso a largo plazo. Es necesario repetir la operación con regularidad para poder realizar un seguimiento de las emisiones y visualizar así los progresos. Una solución SaaS como Tennaxia ESG permite actualizar rápidamente los datos y seguir la evolución de los proyectos para construir una estrategia climática ambiciosa y reducir eficazmente las emisiones de carbono.
En resumen, ya sea para satisfacer a empleados, inversores y consumidores, o por conciencia ecológica, es necesario diseñar una estrategia de carbono corporativa.
Empresas como Tennaxia están aquí para ayudarle en este proceso, para que pueda alcanzar sus objetivos de reducción de carbono. Contáctenos para obtener una demostración de nuestra herramienta SaaS.





