¿Cómo utilizar una curva de costes marginales de reducción?

La Curva de Costes Marginales de Abatimiento se ha consolidado como la herramienta de análisis financiero indispensable para todas las partes interesadas que se toman en serio la descarbonización de su actividad o de su cartera de inversiones.

Thomas Charoy
Consultant climat
Publication : 
30.11.2022

Desde la medición de carbono hasta la financiación necesaria para las acciones de reducción

Muchas empresas comprometidas con el clima se limitan hoy en día a medir su huella de carbono. Este primer paso es necesario, pero insuficiente para garantizar la resiliencia de la empresa en el contexto de una transición baja en carbono.

Una vez identificadas las principales fuentes de emisión, ¿cómo establecer un plan de descarbonización eficaz?
¿Cómo identificar las acciones más pertinentes?
Y, sobre todo, ¿cómo anticipar los recursos financieros necesarios para implementar el plan de acción?

Una estrategia climática exitosa requiere la implicación de todas las partes interesadas de una empresa, especialmente de su dirección financiera, ya que cualquier cambio representa un coste o una oportunidad de ahorro. Por tanto, es fundamental traducir el impacto de las acciones de descarbonización a términos financieros y hacer que esta información sea accesible para todos.

Existe una herramienta práctica a disposición de los responsables de la toma de decisiones: la Curva de Costes Marginales de Abatimiento, a menudo abreviada como MACC, por Marginal Abatement Cost Curve.

Pero, ¿qué se esconde detrás de este nombre tan técnico?

Ejemplo de una Marginal Abatement Cost Curve en Traace

¿Qué es el Coste Marginal de Abatimiento?

El coste marginal de abatimiento de una solución de descarbonización corresponde a su coste marginal, es decir, el coste de la última unidad producida, en relación con las emisiones que permitirá reducir. Por tanto, se expresa en euros por tonelada de emisiones de CO2e evitadas, o €/tCO2e.

Este concepto surgió en la década de 1990 y fue popularizado por McKinsey en 2007.

Veamos un ejemplo concreto. Un fabricante quiere instalar paneles solares en su tejado para reducir su consumo eléctrico:

  • La instalación le costará 80 000 €, amortizados en 20 años, es decir, 4 000 €/año
  • 200 € de mantenimiento, limpieza y conservación al año

Lo que representa un coste total de 4 200 €/año.

  • Las emisiones evitadas se estiman en 2 toneladas de CO2e al año.

El coste de abatimiento marginal de esta medida de descarbonización es, por tanto, de 2 100 €/tCO2e.

Modelización de una medida de reducción y representación en una MACC

Traducir visualmente el impacto de carbono y financiero de un plan de acción de descarbonización.

Dentro de un plan de acción de descarbonización, algunas medidas de reducción de emisiones requerirán realizar gastos y, por tanto, tendrán un coste "positivo" para la empresa, mientras que otras, al cambiar la forma de producir, el consumo de energía o las fuentes y cantidades de suministro, generarán ahorros inmediatos para la empresa y, por tanto, tendrán un coste "negativo".

El coste de abatimiento marginal es un buen indicador para jerarquizar las medidas de descarbonización entre sí en función de su impacto en el carbono y su impacto financiero, ya sea positivo o negativo. Permite, en particular, identificar las acciones susceptibles de maximizar las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero con un nivel de esfuerzo financiero equivalente.

Tras calcular los costes de cada medida, es importante poder compararlos visualmente. Aquí es donde interviene la curva de costes marginales de abatimiento.

Significado de la representación de las medidas de reducción en una MACC

En esta curva, las distintas medidas de descarbonización se representan en forma de rectángulo:

  • El ancho del rectángulo en el eje de abscisas corresponde a las emisiones reducidas, en tCO2e.
  • La altura del rectángulo en el eje de ordenadas corresponde al coste de abatimiento marginal de la acción, en €/tCO2e.

Como hemos visto, algunas acciones pueden tener un coste negativo, como por ejemplo la reducción del desperdicio alimentario. Para una mejor visualización de las acciones en la curva, estas suelen ordenarse de izquierda a derecha en función de su coste de abatimiento marginal, desde las más rentables financieramente a la izquierda hasta las más costosas a la derecha.

Así, la MACC permite visualizar las acciones que deben emprenderse con prioridad para cumplir con la trayectoria de reducción establecida, integrando la dimensión financiera y no solo la de carbono:

  • Cuanto más ancho sea el rectángulo de una acción, mayor será la reducción de la huella de carbono de la empresa.
  • Cuanto más aplanado sea el rectángulo, más interesante resultará implementar la acción para descarbonizar la actividad al menor coste.
  • Cuanto mayor sea la altura del rectángulo de una acción y más hacia abajo se encuentre (a la izquierda del gráfico), más ahorros sustanciales representará la acción, además de tener un impacto en la descarbonización.
  • Cuanto mayor sea esta altura y más hacia arriba se encuentre (a la derecha del gráfico), más costosa será la implementación de la acción.

La MACC y el coste de la tonelada de carbono como herramienta de toma de decisiones.

La MACC debe actualizarse periódicamente para tener en cuenta la variación de los costes y las acciones ya realizadas.

En el marco de la Estrategia Nacional Baja en Carbono francesa, esta herramienta se utiliza principalmente comparando los costes de abatimiento con un Valor Social del Carbono evitado (VSC, en €/tCO2eq), que corresponde al esfuerzo que la sociedad en su conjunto está dispuesta a realizar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero [1]. Este valor es sensiblemente cercano al valor de una tonelada de carbono en el mercado regulado, aproximadamente 80 €/tCO2e a finales de octubre de 2022. Si la acción tiene un coste inferior a este VSC, debe aplicarse con prioridad.

Un razonamiento similar puede aplicarse en una empresa que puede fijar un precio interno del carbono y decidir que todas las acciones con un coste inferior a este precio deben implementarse, ya que, a largo plazo, la empresa saldrá ganando. Esto será aún más relevante cuando el precio interno del carbono esté realmente asociado a restricciones normativas, y esto para cualquier tipo de empresa.

Los límites de la MACC.

Aunque es una herramienta de ayuda a la toma de decisiones muy práctica, la MACC tiene sus límites. Por ejemplo, no permite distinguir los flujos de caja necesarios cada año: ¿la acción requiere una inversión inicial importante o más bien unos costes operativos anuales elevados? Tampoco tiene en cuenta la viabilidad técnica y operativa de las acciones.

Por otra parte, la elaboración de una MACC puede ser laboriosa, ya que es necesario calcular tanto el coste como el impacto de las posibles acciones, con un coste que puede variar con el tiempo y depender de las diferentes entidades de una organización.

Sin embargo, apoyarse en una MACC con datos actualizados es necesario para garantizar una correcta aplicación de un plan de descarbonización ambicioso.

Fuentes

1. Criqui P. (2021), Les coûts d’abattement. Partie 1 – Méthodologie, informe de la comisión sobre los costes de reducción, France Stratégie, junio.

2. Quinet A. (2019), La valeur de l’action pour le climat. Une valeur tutélaire du carbone pour évaluer les investissements et les politiques publiques, informe, France Stratégie, febrero.

3. CO2: el mercado europeo de carbono en siete preguntas - https://www.vie-publique.fr/questions-reponses/282323-co2-le-marche-du-carbone-dans-lunion-europeenne

4. Precio interno del carbono: ¿una solución que cae como anillo al dedo para las empresas? - https://www.institutmontaigne.org/publications/prix-interne-du-carbone-une-solution-qui-tombe-pic-pour-les-entreprises