Norma ISO 14001: 5 novedades para una norma más ambiciosa

La nueva norma ISO 14001:2015, publicada el 15 de septiembre de 2015, adopta un enfoque global que integra la cadena de valor y a las partes interesadas en el núcleo de la estrategia medioambiental de la empresa.

Marie Faucon
Consultante HSE
Publication : 
11.03.2015

Tras un largo proceso de revisión, la nueva norma ISO 14001 se publicó el 15 de septiembre de 2015. Esta norma adopta la nueva estructura documental denominada "High Level Structure: HLS", común a las normas de sistemas de gestión como la ISO 9001 y la futura ISO 45001 (salud y seguridad en el trabajo).

La ISO (Organización Internacional de Normalización) decidió revisar esta norma, que databa de 2004, para tener en cuenta la evolución de los mercados y las expectativas de la sociedad:

  • Expectativas del público en materia de control medioambiental mucho más precisas que en 2004
  • Necesidad de una mayor transparencia sobre el desempeño medioambiental de las organizaciones
  • Deseo de armonizar los sistemas de gestión (ISO 9001, ISO 50001...)
  • Voluntad de situar los enfoques medioambientales en el centro de la estrategia empresarial

Esta nueva norma adopta una visión más amplia e invita a cada empresa a seguir un enfoque global. Los impactos medioambientales ya no deben evaluarse únicamente en un contexto local, sino ponerse en perspectiva con los impactos medioambientales de toda la cadena de valor del producto. El concepto de protección del medio ambiente se destaca ahora con claridad. Por tanto, la identificación de los aspectos e impactos medioambientales debe realizarse desde una perspectiva de ciclo de vida, teniendo en cuenta especialmente los impactos relacionados con el transporte de los productos, su uso y su fin de vida.

El compromiso de la Dirección se redefine y la norma exige tener en cuenta las expectativas de las partes interesadas. La idea es situar los retos medioambientales en el centro de la estrategia empresarial y convertir el desempeño medioambiental en una palanca de crecimiento. De hecho, la ISO posiciona esta norma como una herramienta destinada a contribuir al pilar medioambiental del desarrollo sostenible (véase Experiencias sobre la implementación de la ISO 14001 v2015)

Norma ISO 14001: identificación de las expectativas de las partes interesadas

La norma exige a las organizaciones

  • identificar a sus partes interesadas pertinentes (DREAL[1], vecinos, colectividades, empleados, accionistas…)
  • determinar sus expectativas
  • seleccionar de entre estas expectativas aquellas que deben convertirse en obligaciones de cumplimiento (es decir, requisitos, al igual que las obligaciones reglamentarias)

Esta evolución marca un verdadero cambio con respecto a la versión 2004 de la norma ISO 14001, que solicitaba principalmente que se atendieran las demandas externas pertinentes (quejas, etc.).

Aquí, la norma ISO 14001 impone un enfoque proactivo e invita a las empresas a identificar las expectativas de sus partes interesadas para comprender sus necesidades y los problemas asociados. Cabe señalar que la norma no impone una metodología o medio específico para realizar este trabajo. Por lo tanto, cada empresa deberá implementar un enfoque adecuado en función de su contexto.

También cabe destacar que la norma impone ahora una comunicación externa voluntaria. Ya no es posible indicar en el manual de Medio Ambiente o en el acta de una revisión por la dirección que la empresa no realiza comunicación externa sobre sus aspectos ambientales significativos. Las empresas certificadas bajo la norma ISO 14001 deberán establecer un proceso de comunicación y comunicar externamente la información pertinente relativa a su sistema de gestión ambiental.

[1] DREAL: Dirección Regional de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Vivienda

Comprensión de la organización y de su contexto

Otra novedad introducida con esta versión 2015 es la obligación de determinar los factores externos e internos que pueden influir en el logro de los resultados ambientales esperados. Por ejemplo, las condiciones ambientales relacionadas con el clima, la calidad del aire, la contaminación existente o la biodiversidad pueden afectar a la finalidad de la empresa o verse afectadas por los impactos ambientales de esta última.

Deben tenerse en cuenta factores internos como la gestión de competencias, la capacidad para implementar nuevas tecnologías o la gestión de los sistemas de gestión. Esta comprensión de los factores ambientales al más alto nivel de la empresa debe permitir reforzar (o al menos garantizar la coherencia entre) las orientaciones estratégicas de la empresa y su enfoque ambiental.

La norma ISO 14001 reposiciona así el sistema de gestión al nivel de la Dirección y busca que este se integre verdaderamente en los procesos de gobernanza y no sea gestionado únicamente por el departamento de Medio Ambiente.

Las herramientas implementadas en el marco de los enfoques de RSE (análisis de relevancia o materialidad) permiten cumplir con este nuevo requisito.

Nota: una vez más, la norma ISO 14001 no impone una metodología para definir los factores externos e internos. Cada empresa deberá definir un enfoque adaptado en función de su propio contexto.

Identificación de riesgos y oportunidades

La norma exige que la empresa identifique sus riesgos y oportunidades y los tenga en cuenta en su sistema de gestión ambiental durante:

  • la definición de sus objetivos,
  • la elaboración de su programa de acciones,
  • revisiones por la dirección.

Se trata de realizar un análisis de riesgos e identificar los posibles efectos negativos y beneficiosos (es decir, amenazas y oportunidades).

Ejemplo (fuente: Anexo de la norma ISO 14001): las obligaciones de cumplimiento pueden generar riesgos y oportunidades, como un incumplimiento (que puede dañar la reputación de la empresa o derivar en acciones legales) o un desempeño superior a las obligaciones de cumplimiento (lo que puede mejorar la reputación de la empresa).

Del mismo modo: la presencia de una contaminación histórica del suelo puede constituir un riesgo (imposibilidad de utilizar ciertos terrenos o, peor aún, una posible obligación de descontaminación); por el contrario, la puesta en servicio de una caldera de biomasa puede representar una oportunidad, especialmente en términos de imagen para la empresa.

Análisis ambiental desde una perspectiva de ciclo de vida

Dependiendo del alcance de la certificación, las empresas deberán realizar su análisis ambiental desde una perspectiva de ciclo de vida. Cabe precisar que la norma no impone un ACV (análisis de ciclo de vida) de los productos fabricados. Sin embargo, es necesario llevar a cabo una reflexión seria sobre las fases del ciclo de vida que la empresa controla o sobre las que puede influir.

En este caso, la identificación de los aspectos e impactos ambientales deberá tener en cuenta la adquisición de materias primas, el diseño, la producción, el transporte, el uso, el tratamiento y la eliminación al final de la vida útil. Las fases del ciclo de vida que se deben considerar variarán según la actividad, el producto o servicio y la organización de la empresa.

Para muchas empresas, esta evolución tendrá un impacto significativo en su procedimiento de identificación de aspectos e impactos ambientales.

Norma ISO 14001: Evaluación del desempeño ambiental

La organización deberá evaluar su desempeño ambiental y cuestionarse sobre los niveles de resultados obtenidos. La norma especifica que el desempeño puede valorarse mediante resultados cuantitativos o cualitativos.

En primer lugar, será necesario definir los métodos de seguimiento, medición y análisis, según corresponda, para garantizar la validez de los resultados.

En segundo lugar, deberán definirse los criterios según los cuales la organización evaluará su desempeño ambiental.

Por lo tanto, las empresas actualmente certificadas bajo la versión 2004 de la norma ISO 14001 deberán idear nuevos indicadores. La norma ISO 14031 puede ser una herramienta interesante, ya que propone una metodología para identificar indicadores pertinentes y evaluar el desempeño ambiental.

A través de estos 5 cambios:

  • reflexión sobre los desafíos ambientales, en relación con los retos globales, económicos y sociales,
  • mayor consideración de las partes interesadas en el medio ambiente,
  • implicación de la dirección en la promoción de la gestión ambiental, bajo un enfoque basado en procesos,
  • aplicación de la norma a toda la cadena de valor de los productos (procesos, productos y servicios externalizados) con una perspectiva de ciclo de vida,
  • mejora del desempeño ambiental,

La versión 2015 de la norma ISO 14001 busca adaptarse a los nuevos desafíos y proponer un enfoque ambicioso pero pragmático a las empresas, lo que le permite constituir el pilar ambiental de una estrategia de RSC.