El mes de noviembre de 2021 estuvo marcado por la promulgación de la ley destinada a reducir la huella medioambiental del sector digital en Francia (REEN). Aunque el texto se dirige principalmente a los fabricantes de dispositivos digitales, debe servir como oportunidad para que cualquier empresa reflexione sobre su huella de carbono digital.
Ley REEN: la fabricación y venta de dispositivos digitales como objetivo principal
Con el fin de limitar la renovación de dispositivos, la ley incluye una serie de disposiciones dirigidas a la fabricación y venta de dispositivos digitales (teléfonos inteligentes, tabletas, ordenadores, etc.).

El texto prevé, a más tardar a partir del 1er de enero de 2028, la implementación de objetivos vinculantes de reciclaje, reutilización y reparación para ciertos bienes digitales así como la puesta en marcha deoperaciones de recogida nacional de equipos digitales gestionadas por los productores o sus organizaciones ecológicas, acompañadas de un incentivo por devolución.
Un marco general de ecodiseño para servicios digitales que establezca criterios de diseño sostenible se implementará, además, a partir del 1er de enero de 2024.
Por último, el texto hace obligatorio para ciertos operadores de comunicaciones electrónicas la publicación de indicadores clave sobre sus políticas de reducción de su huella medioambiental. Un decreto precisará los operadores sujetos, el contenido y las modalidades de esta obligación.
¿Cómo puede una empresa reducir su huella de carbono digital?
La ley tiene como objetivo principal reducir la huella medioambiental vinculada a la fabricación de dispositivos digitales y contiene pocas disposiciones relativas a la reducción de las emisiones vinculadas al uso de la tecnología por parte de los actores privados.
Sin embargo, es esencial que todos los profesionales aborden esta problemática. De hecho, las empresas nunca han utilizado tanto el entorno digital: digitalización de documentos, nuevas formas de comunicación... Los beneficios son sin duda numerosos, pero al mismo tiempo, esta explosión del uso digital conlleva inevitablemente un aumento de la huella de carbono digital tanto de los actores públicos como privados.
Para mitigar esta tendencia, las empresas pueden, entre otras cosas, concienciar a sus empleados sobre las «buenas prácticas digitales» (aligerar los intercambios por mensajería, limpiar la bandeja de entrada, priorizar las llamadas de audio frente a las de vídeo, etc.).
Según la ADEME, los equipos informáticos representarían el 21% del consumo eléctrico de una empresa de oficinas. Con un objetivo tanto financiero como medioambiental, los profesionales tienen mucho interés en concienciar a sus gestores de flota informática o a sus responsables de compras.
Fuentes:
Ley n.º 2021-1485 del 15 de noviembre de 2021 destinada a reducir la huella medioambiental del sector digital en Francia – Sitio web de la ADEME





