La implementación de una estrategia deeconomía circular, ya iniciada por numerosos actores económicos, permite transformar los peligros y limitaciones vinculados a la escasez de recursos en oportunidades que generan valor social, societal y medioambiental. Aunque los avances son indiscutibles, aún quedan muchas etapas por recorrer antes de alcanzar todos los objetivos fijados. Un vistazo a algunas medidas clave aplicables al sector industrial.
La economía circular: preservar los recursos
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la extracción de recursos se multiplicó por doce entre 1900 y 2015 y se espera que se duplique de nuevo para 2050. Nuestra extracción de recursos supera ampliamente la biocapacidad de la Tierra, es decir, su capacidad para regenerar recursos renovables, proporcionar recursos no renovables y absorber residuos. En este contexto de urgencia, todas las partes interesadas (empresas, investigadores, administraciones, colectividades, asociaciones y ciudadanos) están siendo instadas a iniciar la transición hacia una economía circular.
Laeconomía circular puede definirse como un modelo económico. Un modelo que, idealmente, funciona en bucle y reutiliza sistemáticamente los residuos generados. Su objetivo es limitar al máximo el consumo de recursos no renovables desde el diseño de los productos o servicios. También busca aumentar su durabilidad y sistematizar la reutilización, la reparación, el reciclaje o la valorización material de los materiales al final de su ciclo de vida.
Un vistazo a algunas medidas clave aplicables al sector industrial. Medidas que tienen como objetivo aplicar concretamente la jerarquía de los métodos de tratamiento de residuos y fomentar los primeros niveles de esta jerarquía: la prevención de la producción de residuos, la preparación para la reutilización y la valorización material.

Prevenir la producción de residuos no valorizables: prohibiciones de comercialización de artículos de plástico
Siguiendo una lógica de prevención de la producción de residuos, la ley del 30 de octubre de 2018, para el equilibrio de las relaciones comerciales en el sector agrícola y alimentario y una alimentación sana, sostenible y accesible para todos, modificó el artículo L. 541-10-5 del código medioambiental. Objetivo: limitar la puesta a disposición de artículos de plástico.
Así, está prohibida, desde el 1 de enero de 2020, la puesta a disposición de pajitas, cubiertos, palillos para carne, tapas desechables para vasos, bandejas de comida, tarrinas de helado, ensaladeras, cajas y agitadores de bebidas de plástico. Todos ellos son productos de plástico cuya vida útil a menudo no supera la de una comida. Productos que ya no terminarán en el circuito de tratamiento de residuos a pesar de su clasificación obligatoria.
Preparar para la reutilización: refuerzo y simplificación del procedimiento de fin de la condición de residuo
Con el fin de facilitar el proceso de valorización de residuos, se han simplificado y ampliado ciertos procedimientos administrativos, como el procedimiento de fin de la condición de residuo.
Ejemplo: mediante una orden del 11 de diciembre de 2018, se admitieron nuevos residuos en el procedimiento de fin de la condición de residuo. Entre ellos se incluyen ciertos envases, neumáticos, textiles, residuos de elementos de mobiliario (DEA) o cartuchos de impresión.
Para simplificar la adopción de órdenes que establecen los criterios de fin de la condición de residuo, el decreto del 22 de octubre de 2018 eliminó la necesidad del dictamen de la comisión consultiva sobre el estatus de residuo, que era obligatorio para el establecimiento de las órdenes ministeriales de fin de la condición de residuo.
Se trata de una señal clara para pasar de una lógica de consumo y eliminación a una lógica de reutilización.
Fomentar la valorización de materiales: una fiscalidad favorable al reciclaje de residuos
La tasa general sobre las actividades contaminantes (TGAP) aplicada a las instalaciones de almacenamiento de residuos (vertederos) ha sido revisada al alza por la ley de presupuestos. Se observa un aumento progresivo hasta 2025, para alcanzar los 65 euros por tonelada de residuos enterrados.
Las instalaciones de incineración también se ven afectadas por este aumento de tarifas: entre 15 y 25 euros por tonelada de residuos incinerados en 2025, según el modo de explotación del incinerador. Una vez más, una señal clara: el reciclaje finalmente costará menos que la valorización energética y la eliminación de residuos.
Avances en la economía circular, pero el camino es aún largo para alcanzar el «residuo cero»
Aunque la hoja de ruta para la economía circular (FREC), presentada en mayo de 2018, parece avanzar, todavía quedan numerosas etapas antes de alcanzar todos los objetivos fijados.
La ley del 10 de febrero de 2020 relativa a la lucha contra el desperdicio y a la economía circular establece hoy un marco reglamentario para acelerar el cambio en los modelos de producción y consumo, con el objetivo de reducir los residuos y preservar los recursos naturales, la biodiversidad y el clima.





