10 meses después de su publicación, las empresas certificadas están adaptando progresivamente sus prácticas y su sistema de gestión para integrar los nuevos requisitos introducidos por esta nueva versión de la norma ISO 14001: experiencias compartidas.
Con esta revisión, la norma ISO 14001 propone a las empresas un enfoque ambicioso y más pragmático para responder a los desafíos actuales:
- Expectativas del público en materia de control ambiental mucho más elevadas que hace 12 años, cuando se publicó la primera versión de la norma
- Necesidad de una mayor transparencia sobre el desempeño ambiental de las organizaciones
- Deseo de simplificar y armonizar los sistemas de gestión (ISO 9001, ISO 14001, ISO 50001...)
- Voluntad de situar los enfoques ambientales en el centro de la estrategia empresarial
Para responder a estas expectativas y desafíos, la ISO (Organización Internacional de Normalización) decidió reescribir la norma y dotarla de la misma estructura (arquitectura) que la norma ISO 9001.
Este enfoque simplifica la implementación de un sistema de gestión integrado. Cabe destacar que algunas empresas han aprovechado esta evolución para acercar (o incluso fusionar) sus sistemas de gestión ISO 9001 e ISO 14001.
Experiencias sobre las principales novedades de la norma ISO 14001 versión 2015
- Una reflexión sobre los desafíos ambientales en relación con los retos globales, económicos y sociales
- Una mayor consideración de las partes interesadas en materia ambiental
- Un compromiso de la dirección en la promoción de la gestión ambiental, bajo un enfoque basado en procesos
- Aplicación de la norma a toda la cadena de valor de los productos (procesos, productos y servicios externalizados) bajo un enfoque de ciclo de vida
- Una mejora del desempeño ambiental
Entre estas novedades, las principales dudas y dificultades a las que se enfrentan las empresas se centran en los siguientes capítulos:
- Comprensión de las necesidades y expectativas de las partes interesadas (cap. 4.2)
- Comprensión de la organización y de su contexto (cap. 4.1)
- Aspectos ambientales (apartado 6.1.2)
Comprensión de las necesidades y expectativas de las partes interesadas
La norma exige a las organizaciones:
1 - identificar a sus partes interesadas pertinentes (autoridades ambientales, vecinos, comunidades, empleados, accionistas, etc.)
2 - determinar sus expectativas
3 - seleccionar, de entre estas expectativas, aquellas que deben convertirse en obligaciones de cumplimiento (es decir, requisitos, al igual que las obligaciones reglamentarias)
Esta evolución supone un cambio real respecto a la versión 2004 de la norma ISO 14001, que solicitaba principalmente que se atendieran las demandas externas pertinentes (quejas, etc.).
Cabe señalar que la norma no impone ninguna metodología ni medio específico para llevar a cabo esta tarea.
Para cumplir con este nuevo requisito relativo a las partes interesadas, la mayoría de las empresas más avanzadas han adoptado enfoques similares a los utilizados hasta ahora en las estrategias de RSC.
En la práctica, estos procesos suelen desarrollarse en 3 etapas:
- Identificación de las partes interesadas de la empresa
- Calificación de las relaciones existentes o potenciales con estas, así como de su madurez real o supuesta
- Jerarquización de sus expectativas para priorizar aquellas con las que establecer o fortalecer el diálogo
Comprensión de la organización y su contexto
Otra novedad introducida en esta versión 2015 es la obligación de determinar los factores externos e internos que pueden influir en el logro de los resultados ambientales esperados.
Esta comprensión de los factores ambientales al más alto nivel de la empresa debe permitir reforzar (o al menos garantizar la coherencia entre) las orientaciones estratégicas de la empresa y su enfoque ambiental.
Le recomendamos abordar estos nuevos requisitos normativos después de haber identificado las expectativas de las partes interesadas.
Existen varios enfoques posibles, pero, en términos generales, el método adoptado por la mayoría de las empresas consiste en consultar a la dirección general y evaluar, mediante un grupo de trabajo, los factores externos e internos: las condiciones ambientales relacionadas con el clima, los impactos en el aire, el uso del suelo, el agua, la disponibilidad de recursos naturales y la biodiversidad, que pueden incidir en la finalidad de la empresa.
Aspectos ambientales
Las empresas deben realizar ahora su análisis ambiental desde una perspectiva de ciclo de vida. Cabe aclarar que la norma no impone un ACV (análisis de ciclo de vida) de los productos fabricados. Sin embargo, es necesario llevar a cabo una reflexión seria sobre las fases del ciclo de vida que la empresa controla o sobre las que puede influir.
Dependiendo del alcance de la certificación y de la capacidad de la empresa para actuar en la fase de diseño, la identificación de los aspectos e impactos ambientales debe tener en cuenta la adquisición de materias primas, el diseño, la producción, el transporte, el uso, el tratamiento y la eliminación al final de la vida útil.
Importante: las fases del ciclo de vida que se deben considerar variarán según la actividad, el producto o servicio y la organización de la empresa.
Para muchas empresas, esta evolución tendrá un impacto significativo en su procedimiento de identificación de aspectos e impactos ambientales y, por lo general, será necesario revisar el método de valoración.
En la práctica, la metodología se articula de la siguiente manera:
- Constitución de un grupo de trabajo con los diferentes actores involucrados (departamento de investigación y desarrollo, departamento de compras, etc.)
- Uso de software específico, si es necesario
- Revisión de la metodología de jerarquización de los impactos ambientales
- Modificación del sistema de gestión (política, objetivos, etc.) para integrar los resultados del análisis ambiental
Síntesis de las experiencias de las empresas
Por lo general, una vez identificadas las acciones a emprender, las empresas establecen un plan de acción de unos 6 meses y dejan que su nuevo sistema de gestión «funcione» durante 3 meses antes de considerar una certificación o una auditoría de renovación conforme a esta nueva norma.
Tras los resultados de la experiencia, para una transición exitosa, le aconsejamos seguir estos pasos:
- Familiarizarse con la norma (y su anexo)
- Sensibilizar a la Dirección sobre los cambios principales
- Realizar un análisis de brechas entre la norma y su actual Sistema de Gestión Ambiental (SGA): Diagnóstico…
- Planificar (recursos, plazos) la actualización del SGA
- Identificar los riesgos y oportunidades, así como las expectativas de las partes interesadas + identificar los problemas internos y externos relacionados con el contexto de la empresa
- Actualizar el análisis ambiental introduciendo una reflexión sobre el «análisis del ciclo de vida»
- Si es necesario, revisar el alcance del SGA, la política ambiental y adaptar el sistema documental
- Realizar una auditoría «de prueba» y, a continuación, una Revisión por la Dirección





